Explícanos brevemente el desarrollo de tu carrera profesional
Empecé a trabajar por mi cuenta con mi propio despacho de interiorismo y me comencé a especializarme en el mundo hotelero un poco por azar.
Mi mentora, que trabajaba en el sector, fue la que me introdujo en el mundo del interiorismo hotelero y, desde entonces, he progresado dentro del sector. En 1993 fundé mi propio estudio.
¿De dónde nace esa pasión por la decoración y el interiorismo?
Es una pasión que nace de la emoción que sentía de niña al ver una cosa bonita, algo que me transmitiera una sensación agradable, la belleza, la sensibilidad…
¿Cuál es el proceso de tu trabajo? Es decir, ¿cómo se desarrolla desde que el cliente contacta contigo hasta que el proyecto está finalizado?
El trabajo siempre empieza con una idea inicial después de haber visitado el lugar y de haber conocido a los clientes. Esta idea se trabaja al principio en una escala lejana, en un plano general, y a medida que el proceso avanza esta escala se va ampliando, empiezan a aparecer los detalles, la piel, la iluminación, y el proyecto se va vistiendo progresivamente. Esto culmina en la realización del proyecto, proceso en el que se trabaja muy estrechamente con los industriales, que son al final quienes transmiten las ideas a la realidad.
¿Cómo definirías tu estilo en los proyectos que realizas?
Definiría mi estilo como atemporal, moderno, elegante con un enorme respeto a lo que me encuentro en un lugar, a la arquitectura preexistente. Para mí es esencial ser respetuosa con el entorno y también con las raíces culturales y los elementos del pasado de cada proyecto que acometo. Me gusta dotar a los espacios de una belleza atemporal, aquella que perdura con el paso del tiempo, basada en la elegancia y la sofisticación… Sin duda, se logra un buen resultado de un proyecto cuando éste tiene la capacidad de envejecer con dignidad.
¿Cuál es tu toque diferenciador? ¿Qué te diferencia de otros decoradores e interioristas?
La sensibilidad, el mimo, el amor al proyecto desde el inicio hasta el fin y la dedicación que le doy a cada uno de mis proyectos.
Cada obra es una ilusión, un descubrimiento, un conocimiento, una intuición y múltiples interpretaciones de deseos y necesidades en relación con mis clientes. En mis proyectos, hay dos elementos esenciales siempre: la sorpresa y la emoción, y hasta que el proyecto no fluye en mi mente, no termino.