Las constantes innovaciones de los fabricantes en seguridad y tecnología, han permitido que el tiempo estimado que un usuario debe esperar a un ascensor, con las instalaciones actuales, no debiera pasar de más de 20 segundos. Para conseguirlo, tanto el arquitecto como el personal de la marca fabricante del aparato deben estudiar detenidamente, como primer paso, la tipología del edificio en el que se va a insertar. No es lo mismo un edificio residencial, comercial, hospitalario u hotelero.
En edificios residenciales, la intensidad de tráfico es relativamente baja, y la espera del ascensor puede demorarse más que en otros edificios, por ejemplo, de uso público, como infraestructuras de transporte, centros comerciales, etc., donde muchas veces el trayecto corto entre niveles reclama la instalación más idónea de escaleras mecánicas, aunque la necesidad del transporte vertical para minusválidos y cargas hace necesaria la combinación de ambos formatos. También, caracteriza especialmente, el tipo de elevador a elegir, si el edificio es un hospital, ya que en estos será necesaria una planificación más atenta, que facilite el transporte de emergencias, camas, personal, pacientes y visitantes, donde además la arquitectura y el cálculo del flujo de personas serán decisivos. O un hotel, donde se deberá considerar, el tipo de usuario, ya tengan o no necesidades específicas, dependiendo de su edad, estado físico o condición, si llevan o no bultos…
Además, se debe estudiar también la densidad demográfica del edificio, en cada piso, para instalar, no sólo el ascensor ideal, sino una tecnología adecuada en cuanto a velocidad, paradas y puertas necesarias para abarcar el tráfico de gente, en función de su destino habitual.
El patrón de tráfico en hoteles es complejo y no puede ser comparado con los picos de las mañanas y tardes en edificios de oficinas, por ejemplo. Los momentos de más demanda de ascensores en hoteles es el del check-out (8.00 am a 10.00 am) y el del check-in (5.00 pm a 7.00 pm). A estas horas se produce un aumento de tráfico en los dos sentidos, con huéspedes ingresando y otros dejando el hotel, a lo que se une, además, el tráfico entre pisos como huéspedes viajando al lobby, a las zonas comunes, restaurantes…Además, en algunas ocasiones, es recomendable que el tráfico de servicio, (maletas, mercancías, room service, mensajeros, etc.), sea atendido por ascensores de servicio, dejando los ascensores principales sólo para los huéspedes.
Si la planificación se realiza correctamente, se puede conseguir una distribución óptima del espacio que ocuparán estos aparatos, un mejor acceso y movimiento de las personas y equipaje durante el transporte vertical, elegir la cantidad ideal de aparatos necesarios, supone un ahorro en coste para el comprador de los mismos, e inmersos en la idea de sostenibilidad como estamos, la elección apropiada puede ahorrar también en consumo energético, por velocidad, tamaño, potencia y capacidad del aparato.