Una idea ya incuestionable dentro del sector Horeca es que la diferenciación se está convirtiendo en una máxima como consecuencia de ser un país donde el turismo es el motor principal de la economía nacional, y por ende los alojamientos de esta índole afloran constantemente con gran facilidad. Por ello, conseguir la distinción entre la competencia se ha convertido en una de las prioridades principales a alcanzar para despuntar frente a los demás a los ojos de los futuros clientes. Pero, ¿cómo conseguirlo?
Varias son las posibles respuestas. Sin embargo, en este caso, nos centraremos en la importancia del textil que empleamos en nuestros hoteles, sobre todo, en aquel que encontramos en las habitaciones y en los baños de los huéspedes. Ya que, indiscutiblemente, es un aspecto que no pasa desapercibido a primera vista por los clientes, y mucho menos tras entrar y acomodarse en su habitación. Se podría decir que forma parte de los elementos que conforman la imagen del hotel.
Esta afirmación la comparte, Félix Martí, Director General de Resuinsa, quien explica que “la imagen de un hotel, se consigue y refuerza a través de la personalización de los textiles”. Asimismo, en este sentido, señala que “la elección de los colores y las texturas debe estar siempre en consonancia con las necesidades particulares del espacio en cuestión”. Y, además, “un huésped puede tener una estancia inolvidable si los textiles son innovadores, distintos y personalizados. Por todo ello, estos artículos cumplen con su objetivo principal: hacer lo más placentera posible la estancia de un huésped”, añade.
Aunque no se puede negar, como bien expone María José Esteve, Directora de Comunicación de Vayoil Textil que “es verdad que el usuario que viaja busca una experiencia global: gastronómica, de ocio, aventura, relajación, etc., pero también es verdad, que lo primero que hace un cliente es acomodarse en su habitación y ésta se convierte en el centro de su estancia”. Por ello cobra una relevancia mayor el textil del hotel.