Escrito por 10:44 Equipamiento, RE 2017, Reportajes de Equipamiento

Spa y wellness

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El término wellness, surgió en los años 50 en Estados Unidos, como una derivación de los conceptos de bienestar, buena forma física y felicidad, que buscaba ser un sector emprendedor que, a pesar de haber pasado por la gran crisis económica de años anteriores, sigue expandiéndose y actualizándose para satisfacer las nuevas demandas.

En este sentido, y a pesar de tratarse de un sector joven que todavía tiene un gran recorrido hacia la madurez, se ha convertido en indispensable que un establecimiento moderno, tanto de carácter urbano, vacacional e incluso rural, no haya aprovechado para incorporar instalaciones de wellness en su oferta, ya que la mayoría de los construidos en los últimos años, especialmente por encima de la categoría de 4 estrellas, han reservado una importante superficie con la idea de ubicación de este tipo de servicios.

De esta manera, el éxito de un hotel con spa radica en ofrecer y garantizar al huésped una estancia satisfactoria, en lo referente a los servicios tradicionales de un establecimiento hotelero normal, y una experiencia de bienestar y relax única, que lo destaque de la competencia. Así, en el momento en el que vivimos, un hotel que carezca de servicios de spa-wellness pierde automáticamente ventajas en el proceso de elección y reserva del cliente, cada vez más informado y exigente. Por esta razón, las cadenas hoteleras y el sector en general, se están esforzando en implementar la oferta más completa de servicios y las mejores instalaciones posibles, cuidando hasta el más mínimo detalle aspectos como el diseño interior, y escogiendo lo último en equipamiento y materiales que incrementen la sensación de confort y redunden en la seguridad.

No obstante, lo más importante a la hora de diseñar un área spa dentro de un establecimiento hotelero es que se equilibren todas las características del hotel, es decir, tamaño, ubicación, número de habitaciones, precio, etc. De este modo, los beneficios económicos y de prestigio de un espacio wellness dependerán mucho del tipo de hotel al que nos refiramos. Así, su clave es proporcionar al huésped una experiencia de bienestar durante su estancia en el establecimiento.

El término wellness, surgió en los años 50 en Estados Unidos, como una derivación de los conceptos de bienestar, buena forma física y felicidad, que buscaba ser un sector emprendedor que, a pesar de haber pasado por la gran crisis económica de años anteriores, sigue expandiéndose y actualizándose para satisfacer las nuevas demandas.

En este sentido, y a pesar de tratarse de un sector joven que todavía tiene un gran recorrido hacia la madurez, se ha convertido en indispensable que un establecimiento moderno, tanto de carácter urbano, vacacional e incluso rural, no haya aprovechado para incorporar instalaciones de wellness en su oferta, ya que la mayoría de los construidos en los últimos años, especialmente por encima de la categoría de 4 estrellas, han reservado una importante superficie con la idea de ubicación de este tipo de servicios.

De esta manera, el éxito de un hotel con spa radica en ofrecer y garantizar al huésped una estancia satisfactoria, en lo referente a los servicios tradicionales de un establecimiento hotelero normal, y una experiencia de bienestar y relax única, que lo destaque de la competencia. Así, en el momento en el que vivimos, un hotel que carezca de servicios de spa-wellness pierde automáticamente ventajas en el proceso de elección y reserva del cliente, cada vez más informado y exigente. Por esta razón, las cadenas hoteleras y el sector en general, se están esforzando en implementar la oferta más completa de servicios y las mejores instalaciones posibles, cuidando hasta el más mínimo detalle aspectos como el diseño interior, y escogiendo lo último en equipamiento y materiales que incrementen la sensación de confort y redunden en la seguridad.

No obstante, lo más importante a la hora de diseñar un área spa dentro de un establecimiento hotelero es que se equilibren todas las características del hotel, es decir, tamaño, ubicación, número de habitaciones, precio, etc. De este modo, los beneficios económicos y de prestigio de un espacio wellness dependerán mucho del tipo de hotel al que nos refiramos. Así, su clave es proporcionar al huésped una experiencia de bienestar durante su estancia en el establecimiento.

Pero, ¿hasta qué punto es imprescindible las zonas de spa y centros wellness en un hotel?

 La importancia del spa

Nuestro concepto de bienestar ha cambiado en los últimos años. En la actualidad, “debido al aumento y mejora de nuestra calidad de vida, además de la curación y alivio de las enfermedades o dolencias buscamos un estado de bienestar físico y mental. Dado la alta competencia, la oferta lúdica va en aumento, por lo que un hotel que no pueda ofrecer al visitante un área que le permita relajarse y disfrutar, pierde inevitablemente competitividad con respecto a los centros que sí lo ofrecen. El área wellness – spa en la actualidad es tan necesaria como el restaurante o la cafetería”, considera David Durán, Gerente de Saunas Durán.

Ver reportaje completo >>>>.


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