En el mundo de la restauración, como en la vida misma, muchas veces, la frase hecha “comer por los ojos” es una realidad, y por ello se vuelve fundamental la presentación y el servicio de mesa que ofrecemos a los comensales. En estos momentos ya no es tan sólo el qué le servimos a nuestros clientes lo que importa sino que, es igual de relevante el cómo lo hacemos.
Desde el punto de vista de Marc Ceron, Responsable de Marketing del Grupo Dino, la presentación de la mesa es la primera imagen que nos llevamos del establecimiento en el que estamos, es lo que va a determinar a primera vista la
mejor o peor impresión del ágape que vamos a tomar. “La presentación de la mesa sería como la imagen que presta un posible candidato a una selección de personal. Obviamente la entrevista posterior será como el servicio de comida que tendríamos en una mesa. No olvidemos que la frase comer por los ojos también se asocia a la cantidad de comida y no sólo a la presentación”.
De este modo, “la presentación de la mesa influye de forma clara y rotunda en la experiencia del cliente que se dispone a degustar una comida. Es algo absolutamente evidente”. Una mesa con mantel limpio, una cristalería, una vajilla y unos buenos cubiertos predisponen a que la actitud del comensal y su valoración tengan una calificación positiva. De la misma forma que una mesa con manteles individuales de papel, una cristalería pobre, una vajilla vulgar y unos cubiertos con mal aspecto y cada uno de modelos distintos y demás harán que la “experiencia del cliente” pase absolutamente desapercibida, comenta Pablo Sayas, Jefe Nacional de Ventas de Cubertería de Rhointer España.
Antonio Pérez Tornero, Vicepresidente del Grupo Heleo, de igual opinión, es conciso: “es la primera impresión de la calidad del restaurante”. Y “una mesa bien puesta, suele ser sinónimo de buena calidad y servicio”, sentencia Bernardo Balaguer, Director Comercial Zona Caribe del Grupo Toledo.
La ‘mise en place’ de la mesa, al igual que el resto de la decoración, “transmite unas sensaciones que permiten a los comensales saber mucho del establecimiento, incluso antes de que los platos lleguen a la mesa”. Por este motivo, debe ser coherente con el tipo de establecimiento en el que se encuentra, indica Mamen Pérez, Gerente de Carmela Martí.
“En Carmela Martí consideramos que una mantelería bien cuidada es un elemento imprescindible para una correcta ‘mise en place’. Cuando una persona elige un establecimiento está influido por muchos factores. Se busca disfrutar, saborear, meterte en el ambiente y concepto de restaurante y llevarte un recuerdo que te lo haga inolvidable. Esto se consigue añadiendo a lo principal, que es la comida, un conjunto de sensaciones donde el elemento textil es cada vez más importante”.