La búsqueda del hotel ideal para nuestro alojamiento puede convertirse en una ardua tarea. ¿Qué servicios ofrece? ¿Tiene piscina? ¿Y la comida? Un sinfín de dudas y condicionantes a tener en cuenta en la valoración. Sin embargo, la cuestión primordial que todo huésped anhela encontrar en su alojamiento escogido es el confort y descanso que en sus estancias pueda sentir. Pero… ¿cómo conseguir estas sensaciones?
Según opina Miguel Jiménez, Gerente de SELLEX, la sensación de confort se construye con cuestiones organizadas en forma de pirámide. La base está compuesta por cuestiones básicas
y necesarias que deben cubrirse a la perfección. Nos referimos principalmente a un buen colchón, almohada cómoda y sillas y sillones confortables. Sin ellas el resto no tiene sentido.
A medida que vamos ascendiendo en la pirámide van apareciendo cuestiones menos “básicas y necesarias” y entramos más en los detalles. En este último caso influyen la tipología del hotel y el emplazamiento del mismo.
Así, la sensación de confort del cliente del hotel lo determinan muchos factores, desde las instalaciones del establecimiento, las propias habitaciones y hasta los detalles más pequeños. Todo cuenta y es importante ser consciente de ello. Al hablar de sensaciones nos alejamos de lo racional y entramos en el mundo de lo intangible. Por lo tanto, es importante identificar todos los aspectos que pueden influir en la sensación de confort, ya que quizás tenemos que dar importancia a factores que ‘a priori’ no tendríamos en cuenta.
De igual modo lo ven desde el Equipo de REQUENA Y PLAZA, el cual señala que el máximo confort y comodidad de la clientela es el principal objetivo buscado por todo hotel y comienza con el propio emplazamiento, ya que el establecimiento debe tratar de ubicarse lo mejor posible en función de su enfoque general: hotel vacacional, de negocios, etc. Tras lograr la ubicación adecuada, la búsqueda del confort continúa tras cruzar las puertas del hotel: la atención del personal, la iluminación, el mobiliario, la decoración de las habitaciones, la oferta gastronómica y de servicios… todo ello suma para satisfacer el conjunto de las variables de la experiencia del usuario, tratando que sea excelente y así finalmente se convierta en prescriptor del establecimiento.