La estructuración de los hoteles siempre ha sido muy compleja a consecuencia de la necesidad de segmentar las diferentes tareas propicias para poner a disposición del huésped y mantener en el tiempo un establecimiento impecable, en todos los posibles ámbitos en los que se pueda pensar (higiene, seguridad, gastronomía, animación…).
Dentro de esta segmentación departamental, encontramos al equipo dedicado al servicio de lavandería. En él, los profesionales tienen una tarea dual, la principal el tratamiento y cuidado de todas las prendas colectivas del establecimiento (lencería de cama, de baño, mantelería…) y por otro lado, el tratamiento de las prendas privadas de los propios clientes.
En general, los expertos de este sector coinciden en que para los clientes dicho servicio es uno de los más importantes por su relación directa con la concepción de higiene y limpieza que se pueden crear sobre la imagen del hotel. Nadie quiere encontrar unas sábanas con una mancha cuando se va a dormir o en un mantel cuando va a comer en el restaurante, cualquiera espera que estos tejidos se encuentren impolutos. Sin embargo, muchos expertos consideran que dentro de la gestión del hotel no se le da el lugar e importancia que le corresponde, al menos una proporcional a la que le dan los clientes. Es elemental tener presente que un servicio de lavandería excelente o deficiente influye directamente sobre la elección de un alojamiento u otro y, como no, a la hora de recomendar o volver en otra ocasión; de ahí que los hosteleros deban prestarle especial atención.
En este sentido, se observa principalmente “que se le da relevancia al sector por parte de los fabricantes, pero no tanto por parte del profesional de lavandería”, sugiere Germán Clemente, Director Técnico de Productos Químicos G2 Green. Creo que no se da la importancia a la calidad y el estado de la ropa en la percepción de los establecimientos hasta la hora de la valoración del cliente, añade Antonio Pérez Tornero, Vicepresidente de Grupo Heleo.
Asimismo, Oriol Montull, Delegado Comercial de Carbonell Cia. Anma, considera que “los sectores de servicios secundarios, como son la lavandería, no se le da suficiente relevancia hasta que no se cumple con la calidad establecida, sea de la higiene de la ropa, de los horarios de entrega, de las roturas, etc.”. De igual modo, Emilio Holzer, Director Comercial Zona Norte de Boaya, revindica que se le debería dar mayor importancia, ya que, cada día millones de personas duermen en hoteles y comen en restaurantes, “siendo nuestro deber, como proveedor de maquinaria, que los clientes tengan los mejores equipos de lavado, secado y planchado para garantizar una correcta limpieza y desinfección de las prendas”.