Durante muchos años los productos de acogida fueron un servicio esencial dentro de un establecimiento hotelero, sin duda cualquier cliente que se alojaba en estos espacios enseguida buscaba cuáles eran los productos con los que el hotel les había obsequiado. El surtido, la calidad y el diseño ofrecen una personalidad propia al establecimiento, sin embargo, con la aparición de la COVID-19 sufrió un pequeño bache del que salió más reforzado. Además, junto con ellos, los establecimientos han añadido servicios wellness, aspectos que generan la simpatía entre los clientes, permitiendo a la marca acercarse al cliente mostrando su mejor imagen.
Los productos de bienvenida siempre han estado considerados por los establecimientos hoteleros como algo indispensable, ya que ofrecen una estancia con calidad superior, por lo que es difícil conocer un establecimiento hotelero que no cuente con ellos en sus habitaciones. A pesar de la situación que hemos atravesado, y de la que ya se está saliendo, los amenities siempre se han mantenido firmes, siendo un fuerte peso para los hoteleros, que no han dudado en seguir apostando por cuidar la imagen del hotel con estos clásicos detalles de bienvenida. Estos artículos forman parte de la imagen de un hotel, funcionan como una herramienta para transferir al cliente la identidad y los valores del mismo. Por esa razón, estos productos de cortesía que ofrecen los hoteles, compiten entre sí para conquistar y fidelizar a los clientes más exigentes, ampliando progresivamente el pack básico de artículos de higiene: gel de ducha, champú y jabón de manos, principalmente, para completar una amplia y casi infinita gama de productos, entre los que se puede mencionar diferentes kits, como el de afeitado, dental, de limpieza de zapatos, de costura o de higiene íntima femenina, así como body milk, acondicionador, gorro de baño, esponja, cosméticos, perfume, acondicionador, loción solar, toallitas desmaquilladoras o enjuague bucal, por solo citar algunos de los más frecuentes.