Cuando abordamos el reto de abrir un nuevo establecimiento en Barcelona queríamos que fuera un proyecto que sorprendiera, un concepto innovador al mismo tiempo que sofi sticado, algo diferente a lo que había en la zona, dentro de nuestro afán de seguir aportando al mundo de la hostelería con novedades, fieles a nuestro servicio de calidad que caracteriza a cada uno de nuestros establecimientos.
Casi por casualidad, apareció la figura de Mae West que captó nuestra atención desde el primer momento. Su imagen elegante pero pícara, su espíritu audaz y atrevido, su forma de ser revolucionaria para los cánones de su época; encajaba muy bien con lo que teníamos en mente y representaba a la perfección el estilo neoyorquino de los años 30.
A partir de ahí y teniendo clara la idea, el resto salió solo. Los suelos, las paredes, las habitaciones, el restaurante e, incluso, los baños tienen ese toque que queríamos del Nueva York de inicios del siglo XX, pero de la ciudad tal y como la concebía Mae West.
Supone un trabajo de investigación, adaptación y reinvención de todo lo que hemos podido ver de aquella época. Nosotros le hemos querido dar también nuestra particular visión para ofrecer a nuestros huéspedes una experiencia única que no les deje indiferentes.
El hotel se ubica en un edificio que data de 1945, tras su transformación, ¿qué principales magnitudes tiene? (super cie, número de habitaciones, empleados, ocupación…)
Se trata de un edificio de 9 plantas con una superficie de 4.000 m2, en la que se reparten sus 85 habitaciones, la recepción en la planta baja y el bar y restaurante “West”, en la novena planta, con acceso directo a la terraza desde la que se pueden disfrutar de unas inmejorables vistas de Barcelona. El número de empleados es 30 y la ocupación 90%.