The white angel andorra

Escrito por 11:49 Comunicados, Destacado

The White Angel Andorra impulsa un nuevo concepto de turismo y estilo de vida

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Surgida como una marca que alinea al sector residencial vacacional con la alta hotelería, en realidad The White Angel, la marca más exclusiva de la división inmobiliaria de OD Group, OD Real Estate, va mucho más allá: “Casi todo en esta vida se puede comprar y vender. Pero, por más rico que se sea, quedan algunas cosas –pocas, pero quizás las más importantes– que están fuera de cualquier mercado. Y, entre todas ellas, el tiempo destaca como uno de esos tesoros que todos querríamos comprar y acumular, pero que tan sólo consumimos… No queremos más tiempo para trabajar, ahí ya invertimos demasiado, en la actualidad deseamos tener más tiempo para disfrutar, para experimentar, para sentir el destino que nos acoge. Y, aunque suene a ciencia ficción, el sector inmobiliario puede ofrecer soluciones innovadoras a este problema aportando un valor añadido realmente único a sus residentes”, explica Marc Rahola Matutes, CEO de OD Group.

Lejos de la ciencia ficción, la solución que se dio desde OD Real Estate a este dilema se canalizó a través de la marca The White Angel, que promueve los proyectos más exclusivos del grupo, pero con una perspectiva diferente al lujo convencional: con esta división se quiere hacer entender el real estate como tiempo, sí; pero como tiempo de ocio. “Hablamos, por tanto, de generar y ser capaces de canalizar experiencias, y lo hacemos conscientes de que, además del producto y una magnifica ubicación, el tiempo de ocio que ofrecemos es un nuevo factor de atracción, un nuevo concepto de turismo”, añade Rahola.

Pero, para generar esa nueva experiencia, la empresa ha asimilado que esta nace hoy de un patrón en constante cambio y que esa condición les obliga a generar nuevos productos inmobiliarios, que en The White Angel definen como “productos dinámicos”. Es decir, una marca que desarrolla promociones capaces de adaptarse al estilo de vida de cada persona, pareja o familia, sobre todo si son de un perfil vacacional. Puesto que, prosigue Marc, “el cliente ya no viene a nuestras residencias un mes seguido, lo hace en pequeños viajes, por lo que el tiempo de ocio es fundamental para ellos y, para poder tenerlo, necesitan soporte y servicios”. Ahí reside la clave de esta marca, en generar una solución a través del activo para disfrutar de más tiempo.

Puede que la idea sea sencilla, pero su implementación no lo es tanto. “Planteamos unir el producto inmobiliario a los servicios de un gran hotel, algo que no podríamos haber hecho con éxito si no tuviésemos la experiencia adquirida durante años con nuestra división de hotelería, OD Hoteles, donde ya entendemos el servicio como un valor añadido fundamental”. Si en los hoteles del grupo ya han asumido que la evaluación de los clientes sobrepasa el concepto del “BBB” (bath, bed & breakfast, “baño, cama y desayuno”), conceptos que ya pueden encontrar en otras compañías y modelos de negocio (como Airbnb), y que además deben dar servicios que hagan de su estancia toda una experiencia, adaptando sus hoteles a lo que los huéspedes esperan de estos (y no al revés, como se hacía hasta hace poco), “¿por qué no trasladarlo al sector inmobiliario?”, se preguntó un día el CEO de OD Group.

No se trata tanto de cruzar divisiones de negocio de OD Group –aunque sí de la experiencia vivida y acumulada en cada sector– como de generar una nueva empresa que asimile, gestione y dinamice este valor añadido de The White Angel, para que sus clientes puedan rentabilizar al máximo su tiempo de ocio, exprimirlo y disfrutarlo para volver a sus ciudades… ¿relajados, excitados, emocionados, serenos? Cada persona es diferente y puede desear una experiencia distinta en cada una de sus visitas. The White Angel debe adaptarse a todas ellas.

Así es como nació OD Services, una compañía incipiente dentro del grupo que ofrece una serie de servicios ligados a sus productos residenciales, con un alto nivel de exigencia y que atenderá tanto a las necesidades para el mantenimiento integral de la vivienda y la comunidad, como a las peticiones de los residentes y propietarios. Para ello, “hemos visto imprescindible contratar personal cualificado internacional, crear un servicio concierge, y generar una amplia cartera de servicios que atiendan a diferentes estilos de vida, entre otros muchos conceptos”, concluye Rahola.


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