El H10 Puerta de Alcalá se sitúa en un punto estratégico de la capital, en el número 66 de la calle Alcalá, en plena Milla de Oro, la mayor zona de tiendas de lujo, junto al Parque del Retiro y al Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid. Esta ubicación privilegiada, en el centro cultural y de ocio de la ciudad, permite la llegada a pie a varios puntos turísticos y facilita el acceso al transporte público. El establecimiento fue adquirido por parte de H10 Hotels en 2016, reabriendo sus puertas tras realizar una importante reforma tanto de las zonas comunes como de las habitaciones.
Tras esta reforma, el hotel está compuesto por 138 habitaciones, todas ellas disponen de grandes ventanales y un interiorismo en el que cobran protagonismo el cabezal de madera y las composiciones de cuadros. Gran parte de ellas ofrecen magníficas vistas al barrio de Salamanca.
Cuenta con 6 modalidades de habitaciones, entre las que destacan las Habitaciones Classic y las Habitaciones Deluxe con terraza, unos amplios espacios amueblados con vistas a la calle Alcalá. Además, el hotel se dirige a todo tipo de público, por lo que para mejorar la estancia de sus huéspedes ofrece 14 habitaciones perfectamente equipadas para familias.
Las estancias se encuentran provistas con todas las comodidades, tales como televisión LED de entre 32 y 49 pulgadas con canales internacionales o secador de pelo profesional. Algunas habitaciones, entre las que se encuentran las Superiores y Junior Suites, añaden, además, ducha con efecto lluvia, cafetera Nespresso, albornoz y zapatillas, reposición de agua diaria y atenciones personalizadas.
Pero por lo que más destaca el hotel es por su interiorismo urbano, además, un punto de especial interés del establecimiento se presenta con la nueva terraza El Cielo de Alcalá, con plunge pool acristalada en la última planta.
La decoración del hotel ha sido llevada a cabo por parte del interiorista Lázaro Rosa-Violán, y se realiza siguiendo un carácter urbano, donde se han instalado numerosos detalles de atrezzo, como esculturas y cuadros, que el visitante va descubriendo a medida que se adentra en el establecimiento.
Uno de los más distintivos, de estos detalles, es la escultura con una altura impresionante que se encuentra detrás de la recepción. De inspiración brutalista, dota al espacio de una gran personalidad. En el lobby también llaman la atención la escalera y las cortinas de color rojo intenso, que contrastan con el resto de elementos decorativos de carácter más sobrio.