El hotel Riu Bravo reabrió sus puertas el pasado 27 de marzo, tras cinco meses de trabajo de remodelación, donde el edificio ha cambiado su estilo hacia uno más moderno y fresco, además de modernizar sus instalaciones y servicios. El proyecto que se llevó a cabo ha seguido dos líneas principales.
La primera de ellas se basa en la mejora y modernización, en general, de todo el hotel. En sus interiores se ha realizado un cambio radical, manteniendo prácticamente la misma geometría de la edificación. La renovación partía de la idea de mantener el mismo esquema de funcionamiento del proyecto existente con dos edificios principales destinados a habitaciones. Uno de ellos, el principal, en planta baja donde se insertarán la mayoría de los servicios, tanto para el personal del hotel como las zonas comunes.
El otro edificio, más secundario, deja de albergar los servicios comunes del hotel en planta baja, zona Spa, Wellness, gimnasio…, para transformarse en 16 nuevas habitaciones, completando, prácticamente, la planta baja. El esquema de funcionamiento de esta planta es similar al de las plantas superiores. Mientras, el resto de edificaciones siguen manteniendo sus funciones (snackchiringuito, bar-piscina y bar acuático).
Por otro lado, en el exterior del hotel se realiza un cambio radical de todas las terrazas curvas de las habitaciones a otras de líneas rectas y ortogonales, sustituyendo las barandillas por materiales de aluminio y vidrio. Del mismo modo, se han desmantelado todas las carpinterías sustituyéndolas por otras que han mejorado las condiciones, tanto desde el punto de vista térmico como acústico.
En este sentido, el nuevo Riu Bravo presenta una fachada muy en la línea del Hotel Riu San Francisco, que el pasado año, y tras sufrir también una reforma total, se convirtió en pionero del proceso de reconversión de este destino maduro. En su exterior dominan las líneas rectas, el color blanco, el vidrio y el metal, mientras que en el interior, la luminosidad y la combinación de elementos modernos con otros más clásicos, son la clave de su nuevo estilo.
La inversión total en el proyecto ha sido de 15 millones de euros. En cuanto al interiorismo, se decidió optar por la eliminación de la decoración actual más clásica y tradicional de hotel, la cual se ha decidido cambiar por una más minimalista, de líneas puras, con el pretexto de responder al estilo que se demanda, tanto por parte de los turoperadores como de los clientes y conseguir un notable salto de calidad.