En una de las zonas más vanguardistas de la capital, Malasaña, acaba de celebrarse la 50ª edición de la exposición Casa Decor, una exposición de lujo y modernidad, que nos traslada a nuevos y sofisticados espacios.
En esta nueva edición de Casa Decor, al igual que en anteriores, el espacio elegido destaca por su valor artístico y carácter singular. Situado en la calle de La Palma 10 fue, en su origen, la Real Fábrica de Cera, mandada construir por Carlos III en el año 1788.
En aquellos tiempos, la fabricación de velas era una actividad básica y de primera necesidad en la Villa de Madrid, donde estaba instalada la Corte. La Fábrica de Cera abastecía a la Casa Real en ingentes cantidades, si se considera que sólo el Palacio Real cuenta con 3.000 aposentos. Carlos III dotó a la Fábrica de Cera con instrumental y expertos artesanos traídos de toda Europa, para ponerla en funcionamiento. En 1801, la Real Fábrica empezó también a atender la demanda ciudadana, lo que le granjeó una prestigiosa fama fuera de nuestras fronteras. La invasión francesa, las revueltas y el posterior saqueo de las tropas, causaron un gran daño en las instalaciones de la fábrica. No obstante, una vez restituido Fernando VII, se retomó la producción, pero en 1834, su viuda, la reina gobernanta María Cristina, ordenó su cierre definitivo, a causa de la disminución de la demanda al implantarse la iluminación a gas.
La Fábrica se liquidó en subasta pública, siendo el comerciante Federico Carducho quien la adquirió y se trasladó a otro local más pequeño, donde siguió abasteciendo a la Casa Real con el sello del Real Oficio de Cerería la Palma, hasta 1918. En tanto, el edificio fue reconvertido, en 1885, en la conocida fábrica de chocolates Matías López.
Antes de que terminara el siglo XIX, pasó a ser la sede del Gremio de Panaderos hasta 1999. Desde el año 2001 a 2014, fue la sede central de la agencia de publicidad JWT en España, quien fue la responsable de la espectacular rehabilitación del edificio en 2001, llevada a cabo por B&G Arquitectura.
El edificio cuenta con un total de 2.600 m2 y está organizado en cinco plantas (bajo y cuatro pisos) y un sótano de aparcamientos. En el proyecto de rehabilitación del edificio se respetó la fachada neoclásica y la estructura de algunas de las estancias del primer y segundo piso. También se recuperaron algunos elementos metálicos y de madera, así como el lucernario del patio central, que se hallaba tapado. La tercera y cuarta planta, así como el gran espacio interior acristalado, es de nueva construcción.