España, gracias a su ventajosa ubicación natural y su oferta cultural, se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos en el mundo, además de ser también uno de los países europeos que cuenta con mayor número de centros de Spa y Wellness. Las características con las que cuenta nuestro país, nos permite disfrutar de un amplio rango de posibilidades para una persona que busca diferentes formas de relajarse o contar con novedosas terapias médicas naturales, donde poder encontrar una extensa gama de tratamientos que van desde la talasoterapia, sesiones basadas en aguas marinas, hasta la ampeloterapia, donde se utilizan derivados de la uva para mejorar el estado de la persona que va a hospedarse en ellos. Todos estos tratamientos se disponen en un gran abanico de espacios, desde hoteles de lujo, spas emplazados en áreas rurales, en la nieve o incluso dentro de las propias ciudades, que se han diseñado para poder disfrutar de los mejores tratamientos de salud y del cuidado del cuerpo, estimulantes y relajantes, complementados con otras actividades de ocio y deportes como el golf, el tenis o la equitación.
Por otro lado, unido a la palabra spa, que viene del latín “Salute Per l’Acqua”, se le está asociando el anglicismo Wellnes, el cual se está escuchando más que nunca en las noticias, publicidad, conversaciones… Pero, ¿realmente qué significa?
El término wellness deriva de las palabras well-being (bienestar), fitness (buena forma física) y happiness (felicidad), y habitualmente se utiliza para definir un equilibrio saludable entre los niveles mental, físico y emocional, obteniendo como resultado un estado de bienestar general.
A diferencia del concepto de “fitness”, que hace referencia al estar y sentirse físicamente bien, el concepto de “wellness” amplía este bienestar a todos los aspectos de la persona, buscando el equilibrio entre los niveles físico, mental y emocional para lograr un estado de bienestar, estado de aceptación o satisfacción con nuestra situación actual.
Actualmente, como hemos comentado, cada vez es más habitual encontrar estas instalaciones dentro de un establecimiento hotelero, ya que aportan beneficios extra tanto para el hotel como para los usuarios.
En el momento en el que un hotelero decide decantarse por incluir estas instalaciones dentro de su establecimiento, “es muy importante definir claramente el tipo de cliente al que va destinado el spa para, de este modo, poder adaptarnos a sus preferencias y satisfacer sus necesidades. Esto implica, por ejemplo, que hagamos un spa más de tratamiento privado o un spa de corte más lúdico. Todas estas características, lógicamente, van ligadas al tipo de hotel y al resto de servicios que el mismo ofrece”, define Joaquim Pla, Arquitecto y Director Técnico de Freixanet Wellness Projects.
Siguiendo con esta idea, “es importante considerar el tipo de servicio que se desea prestar y el tipo de usuarios de la instalación. Basándonos en esto, el enfoque tanto de distribución del espacio como de los equipos a incluir en el proyecto y los circuitos de wellness quedarán definidos”, especifica Antonio Ortega, Product Manager de Spa en Thomas Wellness Group. Pero, dentro del análisis del servicio que deseamos ofrecer se debe realizar “un Estudio de Rentabilidad y Viabilidad profesional del futuro negocio teniendo en cuenta varios parámetros fundamentales, tales como, por ejemplo, el presupuesto económico disponible para montar el mismo, las instalaciones parecidas existentes en la zona, la categoría del hotel propio, la población real con la que se puede contar a una cierta distancia máxima, como se quiere vender los diferentes apartados posibles del wellness, etc.”, concreta Javier Méndez, Responsable de Proyectos Wellnes de Usspa.