En estos momentos, el sector del turismo en general, y el de la hostelería en particular es, desde hace algún tiempo, consciente de la importancia que tiene la calidad de la lavandería dentro de sus negocios, en lo que se refiere a la imagen de su centro. En relación a esto, este departamento desempeña un papel muy importante, ya que, aunque sea de manera indirecta, tiene relación con todas las áreas que conforman un establecimiento hotelero, además de ser un servicio adicional que se ofrece a los usuarios.
Así pues, la imagen y el prestigio del establecimiento, está condicionada en gran medida por la calidad de la lencería llegando, en algunos casos, a afectar a la categoría de un hotel, siendo el estado de higiene de la ropa clave para la imagen que se proyecta al cliente.
Un mal funcionamiento de la lavandería puede perjudicar seriamente la percepción que un usuario tiene del hotel.
En definitiva, se trata de una parte muy importante en un establecimiento hotelero, “al usuario del hotel le pueden gustar más o menos los colores de los sofás, el menú del restaurante o la iluminación del hall, pero las sensaciones de un textil cuidado y bien procesado en lavandería determinan las valoraciones del cliente final”, explica José Luis García, de Magarpa. Eso el empresario hotelero lo sabe, y por esta razón trata de crear un centro de lavado que combine las mejores soluciones técnicas, dentro de un precio ajustado, por supuesto.
Además, cabe destacar que dependiendo del tipo y la cantidad de ropa a gestionar, el proceso es totalmente distinto en un restaurante o en un hotel, las necesidades son también distintas; mientras que en un restaurante, en sus mayoría, sólo se procesan mantelerías y servilletas, en un hotel es necesario procesar más variedad y cantidad de ropa, sábanas, toallas, edredones, mantelería… Por lo que, debido al volumen de trabajo que genera este sector, se ha producido una tendencia de la externalización de los servicios que no se consideraban de valor añadido en los hoteles. “El hotelero tiende a externalizar el servicio de lavandería, pasando de costes fijos a variables y aprovechando mejor el espacio limitado de su centro. En el caso de tener internalizada la lavandería, busca el ahorro de costes con la mejor maquinaria, la optimización de los procesos y personal cualificado”, analiza Oriol Montull, Delegado Comercial de Carbonell Cia. Anma.
En lo referente al lavado externalizado, Alfredo García, Responsable de Ventas de Domus, asegura que se producen unos “ahorros de costes y logística que rentabilizan el gasto en pocos años. Se deben de tener en cuenta el consumo energético, la superficie dedicada a la lavandería, el gasto en personal (horas de trabajo destinadas a ello), número de personas dedicadas a la lavandería, todo ello acorde con el volumen que tengan de producción”.