La ropa utilizada en los hoteles, lencería de cama, mantelería, ropa de baño…, tiene una serie de condiciones especiales en el momento de fabricación como de tratamiento, lo que no quiere decir que esté reñido con la búsqueda de un diseño que identifique al establecimiento y haga sentir al huésped como en su propia casa. “El usuario que viaja busca una experiencia global: gastronómica, de ocio, aventura, relajación. Pero también es verdad, que lo primero que hace un cliente es acomodarse en su habitación y ésta se convierte en el centro de su estancia”, expone Luis Esteve, Gerente de Vayoil Textil.
De esta manera, una cama con sábanas suaves y cuidadas, toallas y albornoces fáciles de secar y de tacto agradable, se convierten en un punto a favor del establecimiento. “Los textiles ofrecen un valor añadido fundamental en las habitaciones de un hotel. Por un lado, aportan confort y calidez y transmiten sensaciones, algo que se consigue gracias a la calidad de los materiales y los tejidos”, especifica Félix Martí, Director General de Resuinsa. Por ello, las Cadenas Hoteleras apuestan, habitualmente, por ropa de calidad, resistente a gran cantidad de lavados, debido al continuo uso de agresivos procesos químicos.
Así pues, por ejemplo, los tejidos de naturaleza celulósica como algodón o viscosa, por su carácter hidrófilo, tienden a ser los más confortables, del mismo modo, se están investigando nuevas biofibras y diversas fibras naturales como la soja o el bambú, que aportan mayor suavidad al tacto y son beneficiosas para la piel, y también se está trabajando en el desarrollo de artículos confeccionados con fibras sintéticas nanomodificadas que pueden alcanzar los mismos niveles de comodidad. “La lencería hostelera es el elemento que está más en contacto con la piel del huésped. ¿Qué mejor sensación de confort puede tener para un huésped que dormir entre sábanas suaves y transpirables? O secarse después con una toalla esponjosa”, cuestiona Luis Esteve.
La composición de estos productos es muy importante, pero para un establecimiento hotelero va de la mano con el diseño. De esta manera, la lencería hotelera adquiere un nuevo significado en lo que a tendencias de moda y estilo se refiere. Atendiendo a las necesidades de cada cadena o establecimiento, las empresas crean un producto único que envuelva al cliente, y que éste lo reconozca como algo especial de ese espacio. Con ello se consigue que se conviertan en prendas únicas, de calidad incomparable y perfectamente integradas al resto de la decoración o estilo del establecimiento. En relación a esto, Félix Martí asegura que “también muestran la identidad del establecimiento, pues su diseño puede ser exclusivo, siempre acorde con la decoración y la personalidad del hotel”.