Situado en un enclave privilegiado, entre los barrios de Chamberí, Tribunal y Chueca, ha sido recientemente inaugurado el Urso Hotel & Spa, el primer hotel boutique de cinco estrellas ubicado en Madrid.
Urso, a través de este hotel ha querido integrar el carácter señorial de la arquitectura burguesa de Madrid con la modernidad y el confort que se espera en un alojamiento del siglo XXI, para, de esta manera, poder llegar a un público cosmopolita que busca la mejor calidad y un trato diferencial y personalizado. El hotel cuenta además con un spa de la prestigiosa firma de belleza y wellness Natura Bissé.
El apellido boutique lo ha recibido por parte de sus gestores, la empresa Marugal, que opera otros hoteles singulares como Cap Rocat (Mallorca), Torralbenc (Menorca) y Viura (La Rioja). Esta palabra hace referencia a que no comparte nada (o casi) con los otros hoteles, ni los amenities o artículos de aseo personal de los baños, ni los procesos de gestión.
Este nuevo hotel se ha insertado en un edificio de 1915, el Palacio de Mejía Lequerica, el cual cuenta con una superficie de 8.458 metros cuadrados, que están distribuidos en cinco plantas más dos sótanos, en las cuales se han distribuido 78 habitaciones. El inmueble, que alojó en su origen las oficinas de la compañía vizcaína Papelera Española, con esta nueva rehabilitación, ha conservado la estética neoclásica del Palacio, en el cual, ahora, se fusiona con un interiorismo contemporáneo y sofisticado que permite al huésped sentirse como en casa.
De la mano del prestigioso arquitecto e interiorista, Antonio Obrador, se ha llevado a cabo la restauración del edificio, en la que se han mantenido algunos elementos originales, como su luminoso patio central, las coloridas vidrieras, los azulejos que decoran la fachada obra de Ruiz de Luna, los suelos de mármol o las paredes forradas de madera. De este modo, Urso mantiene la elegancia del Madrid de principios del siglo XX pero con un carácter funcional y la máxima sensación de comodidad.
El lobby del hotel se ha convertido en uno de los espacios más llamativos. Elegante y acogedor, destacan sus columnas empapeladas con sugerentes motivos chinescos, los papeles pintados, además de un mobiliario en el que se entremezclan telas rústicas con espejos, mesas de zinc, y sofás o butacas de inspiración francesa.