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PROYECTO | Hotel resort en Costa Adeje, Tenerife. Alfaro-Manrique Atelier

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DETALLE BAR DE TAPAS HOTEL FAMILIAR fotografo: Guillermo Pozuelo

fotografo: Guillermo Pozuelo

Costa Adeje suites, un hotel resort situado en Tenerife de 33.964 m2 con 440 habitaciones todas ellas suites, es un gran proyecto de reforma que ha supuesto un gran reto y oportunidad para el estudio de interiorismo y arquitectura interior que ha ejecutado su remodelación, Alfaro-Manrique Atelier. Un reto que pasaba por la propia envergadura del proyecto, por la oportunidad que representaba el edificio situado en la mejor zona de Tenerife, de hacer un gran reposicionamiento y generar un nuevo imaginario de este gran resort que pasaría a reposicionarse y subir de categoría, aparte de formalizar dos zonas claramente diferenciadas, el hotel familiar y el hotel de adultos.

Las claves del proyecto de Alfaro-Manrique Atelier

El diseño y concepto creado para Costa Adeje Suites apuesta por destacar su tropicalidad, su vinculación con el privilegiado enclave, la fuerza de la costa de Tenerife. La vegetación del lugar es un punto clave en el diseño llevado a cabo; los colores verdes de la flora se difuminan con los azules y aguamarina del océano, en contraposición con los colores de la tierra canaria, con esos interiores privilegiados que tiene la isla, con tonos que van desde los negros y grises de sus arenas y rocas a los terrosos y ocres.

DETALLE POOL BAR ADULTOS DETALLE BAR DE TAPAS HOTEL FAMILIAR fotografo: Vicugo

fotografo: Vicugo

Desde el estudio se escogió un diseño vinculado a lo natural, al paisaje canario, a su gama cromática, a la fuerza y escala del entorno natural para generar un concepto de límite entre la tierra y el océano, que nos acompaña de manera integral desde el exterior del hotel, poniendo en valor el mismo, y potenciando su paisajismo, pero con dos mundos especializados que son el hotel de adultos y el familiar con leves matices entre ellos, uno más vinculado al océano, otro más al interior tinerfeño; uno con dominio de los colores marinos, azules y aguamarinas oscuros, otro con matices rojizos y térreos.

Los grandes volúmenes existentes exteriores, con pasillos y corredores abiertos, pasan a enfatizarse y enriquecerse gracias al nuevo cromatismo, jugando con el blanco de las fachas y los grises que vienen del basalto local y que se extienden en los núcleos de comunicación, pasillos y techos de terrazas, dando el edificio una presencia vibrante y con ritmo identificada con el lugar.

Desdibujando las fronteras entre paisaje y arquitectura

El introducir el exterior con toda su vegetación en el interior, y el desdibujar las fronteras entre el paisaje y arquitectura es algo que se evidencia en las zonas comunes y especialmente en el espacio central de la gran zona de encuentro y recepción, abierta, tropical, con presencia del mismo basalto oscuro canario presente en la fachada. Estas zonas comunes presentan una geometrización de las formas naturales dotarlas de una estética sofisticada y elegante, usando maderas locales, los ya mencionados basaltos, cerámicas artesanales, fibras y tapices vegetales, todo enfocado a conseguir la atmosfera evocadora buscada.

Los ambientes con luz tamizada dentro del gran volumen de recepción, esa nueva caja de vidrio que surge conformando la zona común entre los dos mundos, a modo de gran invernadero que es punto de encuentro y relación; se consiguen con unas grandes bancadas de lamas perimetrales que se transforman en celosías curvadas que tamizan la luz de los patios en los que se atisban las palmeras de la planta inferior, y que se rematan con gestos curvados de los que se suspenden lámparas ornamentales.

En el diseño del interiorismo, persiguiendo esa experiencia diferenciada, se observan recursos de diseño; al percibir el tamaño de ciertos elementos diseñados exprofeso para el hotel, la extensa superficie de techos que reinterpretan interiores vernáculos imbuidos en lo natural, textiles con recursos formales vinculados a la historia local, cerámicas artesanales que den un cariz de autenticidad, todo ello sin caer en un folclorismo banal.

El hotel cuenta con numerosos ambientes de encuentro y restauración, con sus zonas exteriores anexas, todos con su propia personalidad, pero continuando con ese ambiento común botánico, con esa vegetación y esos colores y geometrías que nos dan las cerámicas.

Quedan preservadas y cerradas a la intimidad del cliente las habitaciones, todas ellas suites, y nuevamente volcadas al exterior gracias a sus terrazas con vegetación, y en las cuales el ambiente sereno, relajado y confortable que da la madera junto con los revestimientos tipo lino, combina con las lámparas de fibras naturales, los cabeceros cerámicos y de linos verdosos y las cerámicas tradicionales presentes en el baño, consiguiendo el ambiente tropical canario buscado.

El mobiliario ha sido diseñado casi en su totalidad por Alfaro-Manrique Atelier excepto las sillas, butacas y mobiliario de exteriores de piscinas; y la iluminación, siempre una clave diferenciadora en nuestros proyectos, fue un reto de diseño, al ser nuevamente diseño de nuestro equipo, con piezas exclusivas para el hotel como las dos grandes lámparas de recepción o los globos suspendidos con cinchas de cuero, mientras otras son piezas que caracterizan a nuestro equipo, como las lámparas Danaus, diseño de Emili Manrique.

Todo un mundo interior pero vinculado al lugar y al exterior, tan fascinantes, gracias al aroma conseguido en el hotel mediante el diseño.


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