DyD Interiorismo, estudio dirigido por Chelo Alcañiz, ha desarrollado el interiorismo del Gran Hotel Barcino, en Barcelona, perteneciente a la cadena hotelera Gargallo Hotels. La actuación incorpora al hotel ya existente un antiguo convento del siglo XVI y abarca el patio central, la zona de estar, las habitaciones, el restaurante y la coctelería.
El primer reto fue resolver la unión entre ambos edificios. Las excavaciones para instalar el nuevo ascensor sacaron a la luz un tramo del foro de la antigua Barcino, un hallazgo que añadió complejidad al proyecto.
El planteamiento del estudio fue respetar el paso del tiempo y poner en valor la historia acumulada por el edificio. “Cada espacio conserva sus proporciones, su carácter y las huellas de su pasado, que hemos reinterpretado con sumo cuidado”, explica Chelo Alcañiz, fundadora y direcctora de DyD Interiorismo. Lejos de imponer una identidad nueva, la intervención revela la esencia del inmueble con materiales, texturas y soluciones elegidos para realzar sus cualidades. El resultado es un interiorismo sereno y atemporal.

El patio central, que articula habitaciones, restaurante y coctelería, funciona como espacio de encuentro y transición. Se eleva a lo largo de toda la altura del edificio y se cubre con un lucernario acristalado que deja descender la luz natural. Los muros de piedra, ocultos hasta entonces tras los revestimientos, se recuperaron durante la obra y son hoy el elemento central del espacio: una mampostería irregular, con paños de ladrillo y las marcas del tiempo, horadada por huecos de arco de medio punto que se abren a las galerías.
Frente a la contundencia de los muros de piedra, las incorporaciones contemporáneas se mantienen en segundo plano. Barandillas y perfiles de acero oscuro enmarcan los recorridos, y una luz cálida y lineal dibuja los arcos y los cantos de las galerías sin imponerse. Del lucernario cuelga una composición de luminarias esféricas de vidrio, a distintas alturas, que invita a alzar la mirada.
En las galerías, los arcos de piedra, cruzados por perfiles de acero, encuadran las vistas hacia las escaleras y el interior del patio. Así, el espacio acompaña los distintos ritmos del día y reúne a huéspedes y visitantes en una atmósfera acogedora, ligada a la arquitectura del edificio.

En el restaurante, el protagonismo es para el foro de Barcino. Un suelo de cristal permite a los huéspedes del hotel desayunar mientras se contempla toda la zona excavada: un pavimento de losas de piedra de Montjuïc, datado entre los años 15 y 10 a.C. El interiorismo se pone al servicio de esta presencia silenciosa que define la atmósfera del espacio.
Con el poder de atracción de la piedra original recuperada, tanto las habitaciones como la coctelería se plantean desde la contención, con materiales, iluminación y mobiliario que aportan calidez, acompañan y dejan hablar a la arquitectura original.
Fotografías: Maria Pujol.
Proyecto de iluminación: Auténtico (Gisela Steiger)
Pavimentos y revestimientos cerámicos: Porcelanosa
Moquetas: Cotlin
Tejidos: Grupo Lamadrid
Iluminación decorativa: Lodes y ADN Lighting
Mobiliario de catálogo: Kasual Solutions