Su carácter mediterráneo y su agradable clima hacen de Barcelona un lugar idóneo para pasar unas vacaciones únicas disfrutando del mar, de su arquitectura modernista y de su exquisita gastronomía.
En este entorno, la cadena H10 Hotels ha llevado a cabo la apertura del nuevo establecimiento H10 Casa Mimosa, situado en pleno centro de Barcelona, en la calle Pau Claris, en la misma manzana que La Pedrera y junto a las avenidas más importantes de la ciudad: el Passeig de Gràcia, la milla de oro de los edificios modernistas y las tiendas exclusivas, y la Diagonal, la arteria principal y más concurrida de la ciudad. Una zona privilegiada para descubrir los principales atractivos turísticos de Barcelona y disfrutar de las mejores boutiques y restaurantes.
Este exclusivo cuatro estrellas superior ocupa un edificio modernista del siglo XIX que ha sido perfectamente rehabilitado. Ha sido el estudio Tarruella Trenchs el encargado del proyecto de interiorismo, el cual ha conservado la estructura de la construcción, un edificio de 1892, diseñando un hotel atemporal, lleno de sofisticación y clase, con elementos contemporáneos y cosmopolitas.
El respeto por los elementos originales queda patente desde el mismo acceso al edificio, el cual se realiza a través de una gran portalada de madera. Posteriormente se ubica la recepción, una estancia de importante altura con techos artesonados que han sido cuidadosamente restaurados. Desde esta zona se ve la escalera originaria que lleva a las habitaciones del hotel.
La arquitectura de finales del siglo XIX contrasta con el estilo actual de la decoración, que apuesta por colores neutros y cálidos, y por materiales nobles como las maderas de roble y nogal o el latón y la piedra. En este sentido, cabe destacar la combinación de elementos modernos, como los paneles de latón que potencian el doble espacio, el uso de un despiece de espejo en el techo y el diseño del mobiliario con los elementos recuperados de la finca, como el arrimadero, la chimenea y el pavimento de marquetería, dentro del espacio del restaurante y del Lobby Bar. De esta manera, el ambiente multifuncional y abierto todo el día invita al encuentro y el trabajo relajado. Del mismo modo, la luz natural y la conexión fluida entre interior y exterior son protagonistas principales del hotel, muy presente en la zona del bar y del restaurante, espacios que ocupan una luminosa galería desde la que se accede al jardín.
Además, en todos los espacios interiores se han colocado diferentes fotografías en blanco y negro del fotógrafo Emilio Lekuona, mostrando el estado original del edificio y su jardín, subrayando, de este modo, la conexión entre tradición y modernidad.