En la actualidad, el exceso de estrés unido a la vida ajetreada a la que estamos acostumbrados, han hecho que se produzca un incremento tanto del cansancio físico como mental de las personas, sobre todo en las grandes ciudades, unido, además, al poco tiempo que nos queda libre para poder disfrutarlo y descansar lo necesario, hacen que, siempre que podemos pensemos en desconectar.
Para poder cubrir la necesidad de desconectar y aislarnos de todo lo mundano, se ha puesto de moda, en estos últimos años, el turismo de salud, posicionándose como la gran oportunidad para relajarnos, otorgándonos un momento de bienestar, además de salud.
Para ello, surgen los spas, convirtiéndose en los dueños de esta oferta, integrados en paisajes naturales increíbles o simplemente dentro de la gran ciudad, donde se cuida el más mínimo detalle, para, de esta manera, poder adaptarse a las distintas necesidades que solicita el usuario.
La procedencia de este término, spa, se atribuye, por algunos, al topónimo de un centro termal situado en la provincia de Lieja (Bélgica), famoso por las propiedades curativas de sus aguas desde la época romana. Sin embargo, existe otra definición, según la cual sería la abreviatura de la frase “Salute Per Acqua”, ya que viene a significar “salud
por el agua” o “curar por agua”, debido a que en ellos se emplean las propiedades purificantes y terapéuticas de este elemento vital para mejorar la forma física y mental. Sin embargo, sea cual fuere su verdadero origen, los auténticos beneficios de las terapias con agua, tanto en las modalidades de piscina, jacuzzi, chorro y sauna, así como en la aromaterapia y masajes, son algo que no pone nadie en duda. Algo tan básico como es el agua, con sus distintos tipos de usos, puede convertirse en la cura de múltiples dolencias, además
de ser una fuente importante de relax.
En el caso de la hidroterapia, tratamiento presente en todos los spa, utilizándose el agua a diferentes presiones, en piscinas o cabinas de hidromasaje, se consigue que el sistema uscular se relaje, aliviando las tensiones y las posibles contracturas. Otro de los aspectos importantes, y que aprovechan estos espacios, es la versatilidad de la temperatura del agua, consiguiendo con ello crear distintos contrastes que benefician a nuestro organismo. Este proceso promueve una agradable sensación, tonificando, de manera eficaz, los músculos y relajando el sistema nervioso.