Sin duda, constituye la solución perfecta a los problemas que se detectaron en el sector de la limpieza y la higiene tras un estudio de investigación de calidad llevado a cabo por Ipsos para Tork en el Reino Unido y Alemania, en 2011.
De las conclusiones del estudio se desprendieron reflexiones tales como la importancia de tener a mano toallitas en cualquier momento, ya que volver al punto en el que se sitúa el dispensador es incómodo y supone una pérdida de tiempo mientras que llevarse el rollo de papel suelto a todas partes tampoco es la solución, puesto que se ensucia o se moja fácilmente.
Antes de lanzar el producto al mercado, 30 clientes finales de Tork en Reino y Suecia probaron el concepto en exclusiva durante un mes. Posteriormente se realizó un nuevo testeo con el producto terminado. Todos coincidieron en los mismos mensajes positivos: comodidad, ahorro de tiempo y su higiene mejorada.
Kitchen Caddy, además, incluye una base para ubicarlo en la pared -en varias posiciones- una vez haya finalizado su utilización. Con una vida útil de entre 50 y 200 rollos, este dispensador es idóneo para todas aquellas áreas en las que no siempre es sencillo acceder al rollo de papel pero, en cambio, sí resulta necesario tenerlo a mano. Fácil de reponer, Kitchen Caddy se puede lavar en el lavavajillas y permite cierto control sobre la cantidad de producto que se necesita en cada momento.