El otoño en España no solo se saborea en los viñedos o en las mesas de temporada. También se camina, se respira y se contempla en sus bosques más espectaculares, que en esta estación se convierten en un mosaico de rojos, ocres y dorados capaz de competir con cualquier postal centroeuropea. La experiencia se completa si, tras la ruta, aguardamos en un hotel cercano que combine descanso, gastronomía local y vistas a los paisajes más mágicos.
Viaja a los bosques más espectaculares
Hayedo de Montejo (Madrid)
Muy cerca de la capital se esconde este bosque declarado Patrimonio de la Humanidad. Sus senderos guiados permiten adentrarse en un mar de hayas centenarias. A tan solo unos kilómetros, pequeños hoteles rurales y casas con chimenea ofrecen el plan perfecto para combinar senderismo y relax.
Selva de Irati (Navarra)
El segundo hayedo-abetal más grande de Europa es un espectáculo en otoño: senderos que parecen alfombrados de hojas y ríos que reflejan los tonos rojizos del bosque. En los pueblos cercanos, como Ochagavía, abundan hoteles con encanto donde degustar migas o carnes de caza tras la caminata.
Castañar del Tiemblo (Ávila)
El “abuelo”, un castaño monumental de más de 500 años, es la estrella de este bosque que se tiñe de cobre cada otoño. A escasa distancia, hospederías y alojamientos rurales ofrecen escapadas muy demandadas por familias y grupos que buscan aire puro y tradición serrana.
Fragas do Eume (A Coruña)
Un bosque atlántico único, donde robles, alisos y castaños se mezclan con antiguos monasterios escondidos entre la vegetación. Aquí, el otoño es húmedo y brillante, con senderos brumosos que recuerdan a un cuento celta. Los hoteles rurales de Pontedeume o Monfero completan la experiencia con vistas al río.
Bosque de Muniellos (Asturias)
Reserva de la Biosfera y uno de los robledales mejor conservados de Europa. El acceso está restringido a 20 visitantes diarios, lo que convierte la visita en un privilegio. Quedarse en hoteles rurales de Cangas del Narcea permite saborear quesos, vinos y una hospitalidad que marida con la exclusividad del entorno.
El secreto del otoño español está en dejarse envolver por la calma de estos bosques y alargar la experiencia en hoteles que convierten la escapada en un recuerdo completo. Porque ver un hayedo enrojecer es un placer, pero despertarse al día siguiente con esa estampa desde la ventana, es otra historia.
