Desterrada ya su imagen contaminante, el sector se ha embarcado en una carrera imparable para el lanzamiento de innumerables novedades bajo la etiqueta ecológica, cuyos principales parámetros son su alta concentración, el empleo de envases reducidos y biodegradables y el uso de materias primas renovables. HOSTELPRO ha testado esta nueva realidad sectorial entre algunas de las más importantes empresas productoras, que han expresado tanto sus opiniones acerca de esta tendencia como las renovadas ofertas de sus respectivos catálogos.
Por ello, los establecimientos de hostelería dedican a la partida de limpieza una buena parte de sus recursos, tanto en personal especializado y su formación, como en productos y maquinaria, al tiempo que deben coordinar todos estos factores al máximo para no interferir en el desarrollo normal de las operaciones, así como facilitar el tránsito constante y sin molestias para los usuarios. En un hotel, por ejemplo, además de procurar una higiene total para cada una de las habitaciones –que será el hogar por 24 horas de sus huéspedes y tiene que estar a punto en el horario establecido-, la limpieza tiene que ser global y perceptible en todos sus espacios (suelos, mobiliario y paredes incluidos), desde el comedor a la recepción, pasando por ascensores, pasillos o escaleras, y otros elementos más novedosos y cada vez más habituales, como spa y wellness, piscinas o gimnasio, sin olvidar por supuesto los artículos textiles. En un restaurante, además del elemento nuclear que es la cocina, deben estar resplandecientes los suelos, mesas, mantelería, vajilla, cubertería y todo el mobiliario y decoración auxiliar, sin cuya perfección la mejor comida del mundo puede resultar una experiencia desagradable.
Junto al determinante factor humano, los productos, útiles y maquinaria específica con los que se realizan las tareas de limpieza son los elementos fundamentales en el proceso. En la actualidad, cualquiera de los ofertados en el mercado cumple sobradamente las exigencias más altas. Sin embargo, la calidad de la limpieza se eleva considerablemente si los artículos elegidos facilitan o incluso mejoran los protocolos mínimos establecidos, ya sea sobre la normativa en vigor o los estándares del establecimiento. Cada vez más, los productos de limpieza se formulan para realizar un trabajo específico, de manera que se pueda asociar un producto a una operación determinada, que estén listos para su uso, con las dosis justas y prefijadas, pero además que protejan también la salud y la seguridad de los empleados. Es lo que podría resumirse con tres palabras: eficacia, ahorro y seguridad. Primavera de lanzamientos sostenibles
Sin embargo, un cuarto factor, el respeto medioambiental, ha pasado a situarse como mínimo a la par de los otros tres citados, en coincidencia con la imparable conciencia ecológica y la responsabilidad social que se han instalado en todo el mundo. En sentido práctico, los fabricantes de productos de limpieza están diseñando sus envases cada vez más pequeños y biodegradables, con formulaciones concentradas, que fomentan el ahorro energético y el uso eficiente del agua. Al mismo tiempo, se ha declarado prioritario desterrar los productos químicos contaminantes, mientras se adopta una política general de reducción de residuos. Por eso, el sector fabricante de productos de limpieza está viviendo una auténtica primavera de lanzamientos en línea con la ecología, la gran mayoría bajo el paraguas Ecolabel, una certificación de la Unión Europea que se concede a todos los productos y servicios que seguran un bajo impacto ambiental en todo su ciclo de vida. Además, las propias empresas hosteleras están priorizando la compra de productos “verdes”, más costosos que los tradicionales pero más en línea con la aplicación de los manuales de buenas prácticas y las preferencias de la clientela, pero sobre todo más eficientes en el ahorro de costes.