Explícanos brevemente el desarrollo de tu carrera profesional, ¿cómo nace Teresa Sapey Studio?
Era un verano caluroso, en Madrid no se podía respirar. Llegué por amor, y me quedé por mi amor a la ciudad. Empecé solo con mi portfolio de papel, ya que hace más de 25 años no había otra cosa, y así me movía por la ciudad buscando clientes.
Realmente todavía no lo sé, porque yo la verdad es que quería ser artista y acabé siendo arquitecta, entonces creo que es la vida la que me ha desarrollado más que yo desarrollarme en la vida. Son cosas que pasan, y como dice el refrán hay que dejar la vida ir, así es como yo he hecho y me ha traído hasta aquí. Dicho esto, estoy encantada porque creo que mi carrera de arquitecto es una carrera de una persona hecha a medida, donde mezclo mucho la creatividad y siempre digo bromeando que de la creatividad he hecho un trabajo funcional.
Arquitecta, interiorista, diseñadora de mobiliario, utensilios… ¿La arquitectura es todo? ¿Lo engloba todo?
Evidentemente sí, todo lo que es inventar, crear, construir espacio, volúmenes, objetos en 3 dimensiones con una función y que además tengan una estética cuidada es mi trabajo, y me encanta y por suerte vivo de él.
Dal cucchiaio alla cittá” (“De la cuchara a la ciudad”), como decía el gran maestro Gio Ponti, en esta profesión hay espacio para todo, aunque no para todos. Este gran maestro me enseñó que desde el más pequeño objeto hasta el edificio más grande hay que aplicar la técnica, pero sobre todo la creatividad y la humildad, para que las obras permanezcan en el tiempo y se conserven actuales y en armonía con el entorno.
Actualmente, ¿cuál cree que será la misión principal de los arquitectos del futuro?
Crear espacios funcionales, y que puedan interactuar y evolucionar con el hombre.
Seguir mejorando la vida del hombre, al igual que el hombre cambia, evoluciona, siempre hay nuevos problemas y nuevas respuestas. Es por esto que el arquitecto no morirá nunca, es una de las profesiones más antiguas.
Desde el punto de vista del interiorismo y la decoración, ¿qué hace, para ti, que un hotel sea un lugar, acogedor y agradable para los clientes?
El hecho de que tenga personalidad, ADN, identidad de la localización del hotel, que tenga en cuenta el entorno, la cultura de la ciudad, del país. Que cuente una historia diferente, que no sea solo estéticamente una experiencia, pero sea también humanamente una experiencia. Me encanta que un hotel en Tokio tenga sabor japonés, uno en París tenga aire francés y en Madrid tenga aire castizo.
Además, los colores, la atención al detalle, sobretodo creo que lo más importante del hotel es la habitación y en la habitación el baño, hay que cuidar todos los detalles de todos los espacios. El hotel, cada vez más, es un sitio donde los business man pasan los días y por eso deben sentirse como en casa, y esto creo que viene de los colores, las texturas, la luz. Hay que intentar evolucionar y no quedarnos en los diseños de algunos hoteles que se mantienen asépticos e impersonales.