Quién no recuerda a aquella maravillosa mujer aventurera, Carmen Sandiego, una ladrona de guante blanco a la que debíamos perseguir por todo el mundo. Ella fue nuestra primera ventana al mundo exterior, con ella muchos niños aprendimos geometría e historia, banderas… y en algunos de nosotros plantó la semilla de conocer mundo y viajar gracias a los videojuegos.
Si queremos evadirnos de la realidad, una de las alternativas más eficaces con las que podemos contar es el videojuego. Gracias a esta herramienta la inmersión es total, ya que la mayoría de los videojuegos que llegan a nuestras manos nos transportan a escenarios y mundos completamente ficticios o realistas inspirados en ciudades o lugares de la vida real, que son increíblemente bien trabajados por sus desarrolladores.
La industria de los videojuegos siempre ha tenido un crecimiento muy rápido, pero con la aparición de la pandemia y del consiguiente confinamiento batió récord. Se buscaron nuevas fórmulas para luchar contra el aburrimiento y la ansiedad, e intentar evadirnos de la realidad viajando a través de un personaje a mundos nuevos.
El placer de viajar gracias a los videojuegos
A continuación, enumeraremos algunos de los más famosos videojuegos que nos permiten escaparnos a lugares increíbles, ya sean reales o inventados:
assasin’s Creed: el escritor esloveno Vladimir Bartol con su novela Alamut, son los percusores de esta mítica saga de ficción. En ella se cuenta la historia del sector de los Assasin en la fortaleza persa de Alamut, y en especial la de Hasan-i Sabbah. En el juego nos encarnaremos en el último heredo de la estirpe de los asesinos, el cual cuenta con una imperiosa misión, evitar que la orden de los Caballeros Templarios se haga con el dominio del mundo. A través de una máquina de realidad virtual, Animus, los protagonistas de la saga revivirán experiencias del pasado explorando los recuerdos de diferentes personajes viajando a épocas y lugares extraordinarios. Una magnífica manera de viajar y disfrutar de las recreaciones de ciudades como Florencia, Egipto, la Grecia clásica… que cuentan con una precisión impresionante. Es tal esa precisión que cuando la catedral de Notre Dame se quemó una de las mediciones más fidedignas de este edificio era la que hizo Ubi Soft para desarrollar este juego.
The Witcher: el Lobo Blanco, un brujo cazador de monstruos, llamado Geralt de Rivia ya existía antes de la serie de Netflix, en los relatos del escritor polaco Andrzej Sapkowski. Dentro del juego viviremos momentos de aventura, acción, magia en un mundo inmenso con una ambientación llena de detalles. Con este juego disfrutaremos de la recreación de parajes impresionantes, que, aunque no son reales, recuerda a otros lugares muy conocidos. Por ejemplo, las islas Skellige bien podrían ser Escocia o Noruega, mientras que el resto del continente es perfectamente reconocible Polonia, sin embargo, el ducado de Toussaint cuenta con elementos de Francia e Italia, Nilfgraad de Alemania…
Tomb Raider: podría considerarse como una de las primeras sagas protagonizada por una mujer aventurera, Lara Croft. A través de esta arquitecta británica viajaremos por todo el mundo, explorando un entorno salvaje y hostil. Una saga de tal éxito que ya se han llevado a cabo de tres películas.
Final Fantasy: un grupo de héroes que desde 1987 lleva luchando contra un mal mayor, nos trasladan a un mundo inventado donde cada personaje tiene una historia autoconclusiva.
Dark Souls: en este videojuego estamos en el reino ficticio de Lordran, donde tomaremos el papel de un personaje humano semimuerto, donde se tendrá que descubrir el destino de los no muertos. Se trata de uno de los videojuegos más implacables en cuanto a dificultad, y donde su banda sonora puede ser considerada como un personaje más.
Uncharted: inspirado en Indiana Jones, el juego se basa en las peripecias de Nathan Drake un explorador y cazador de tesoros con mil hazañas llevadas a cabo en escenarios llamativos como Estambul, Malasia, China con una capacidad de detalle increíble. Especial mención el desarrollo de la ciudad de Katmandú, calcada al milímetro de la realidad que hace que nos teletransportemos allí mientras estamos sentados en nuestro sillón jugando.
Journey: por último, nombrar esta opción, diferente que fue toda una sorpresa cuando se estrenó en 2012 con un claro objetivo de inculcar el placer de viajar sin tener en consideración el destino al que queremos llegar. Metidos en la piel de un personaje anónimo viajaremos a través de un desierto hasta una montaña. Un viaje físico y emocional, donde se apuesta por la vía sensorial para involucrar al jugador.