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Muebles de segunda mano, un mercado que no se libra de las plagas de la madera

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El mercado de la compraventa de muebles de segunda mano, crece según Statista a un ritmo del 10%. El aumento del comercio digital, mayor tiempo en casa desde la pandemia y la entrada de consumidores acostumbrados al intercambio de enseres y con más conciencia medioambiental, son algunas de las razones de este auge.

Los muebles, muchos de ellos fruto de herencias y vaciado de pisos, son el producto estrella de este mercado, sin embargo, estas joyas de la decoración pueden estar afectadas de insectos a menudos invisibles a simple vista. Sus efectos son devastadores y pueden destruir la pieza, además de extenderse al mobiliario y estructuras del resto de la estancia. De hecho, según Rentokil Initial, insectos como las termitas y carcomas son de las plagas más peligrosas debido a los daños que pueden provocar y a la dificultad de su detección y control.

La popularización de la compraventa de productos de segunda mano ha llegado también al sector de los muebles, un mercado que en España creció un 10% solo en 2020, según informa el portal Statista. Entre lo más demandado: librerías, literas, sofás, sillas y sillones, armarios, mesas o muebles de cocina.

Con precios de salida un 50% más bajos que los muebles nuevos o el incremento de la sensibilidad por la economía circular son algunos de los motivos que están detrás del crecimiento. Sin embargo, la compra de estos artículos no es tan segura como aparenta ser debido a la amenaza, entre otras, de las conocidas como plagas de la madera, cuyos insectos más comunes son las termitas y la carcoma. Comprar un mueble infestado con carcoma puede suponer un importante problema, ya que puede seguir deteriorándose si no hemos realizado una correcta inspección y tratamiento. Además, otro de los grandes riesgos es que la infestación, de carcoma o termitas, se acabe extendiendo a otros muebles o superficies y estructuras de madera de la casa.

Por ello, conocer la forma en la que estos insectos comienzan a hacer mella sobre la madera, así como los posibles indicios de su actividad, puede ser vital para comprobar el estado en el que se encuentran los muebles en el momento de realizar una compra de segunda mano o una vez adquiridos, abordar un proyecto de restauración.

¿Cómo identificar una plaga en muebles de segunda mano?

Si hay un tipo de insectos con un elevado poder destructor, esos son los xilófagos. Las termitas y carcoma son los más conocidos entre estos insectos que se alimentan de la madera y derivados de la celulosa, atacando la estructura de edificios antiguos o acabando con muebles, puertas o ventanas.

Las termitas son una especie que pertenece a la familia de los isópteros y que puede vivir en temperaturas comprendidas entre los 4 y 35 grados. Detectar su presencia no es fácil, ya que su actividad se desarrolla en el interior de la madera, pero hay algunas señales inequívocas. Entre ellas: el resquebrajamiento de la madera, restos de termitas aladas entre abril y mayo o al inicio del otoño, madera que suena a hueco, puertas encajadas o ventanas difíciles de abrir, cordones externos, túneles en la madera, etc.

Aunque hay diferentes tipos, en España las más comunes son la subterránea, la termita de la madera húmeda y la termita de la madera seca. Son solo estas últimas las que pueden atacar los muebles. No obstante, su actividad prácticamente está limitada al archipiélago canario, donde tiene una importante presencia.

Por otro lado, la carcoma es un grupo de insectos xilófagos cuyas larvas son las encargadas de atacar la madera desde el interior. Cuando el ejemplar llega a su fase adulta realiza un orificio de salida en la superficie de la madera. Encontrar estos agujeros, así como montones de serrín en el suelo o detectar ruidos de madera provocados por las larvas al alimentarse son algunos de los signos que evidencian la presencia de carcomas.

En el caso de la termita de la madera seca y la carcoma, lo más habitual es proceder con un tratamiento mediante pulverización o brocheado con geles de alta penetración. Los tratamientos mediante inyección están descartados ya que solo se aplican en elementos estructurales y que tengan suficiente sección.

Por otro lado, cuando el mueble se encuentra barnizado o pintado el producto no logra introducirse a través de la madera por lo que este tipo de tratamientos no resulta eficaz. En este tipo de casos, y más cuando se trata de muebles de alto valor o que son considerados como obra de arte, se puede aplicar fundamentalmente dos tipos de tratamientos. Por un lado, con una atmósfera controlada donde el oxígeno es desplazado por un gas inerte, el nitrógeno y, por otro, a través de un tratamiento con calor, ya sea a través de una cámara especial o con el método Entotherm. En ambos tratamientos,  los insectos son eliminados en todas sus fases, incluidos los huevos.

Con más de 40 años de experiencia realizando tratamientos para eliminar insectos de la madera, Rentokil dispone de técnicos altamente cualificados que brindan una solución profesional gracias a sus diagnósticos previos y a los tratamientos personalizados que ofrecen en cada situación.


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