El diseño ecléctico de Blondie Club Madrid, la discoteca más exclusiva de la capital, situada en pleno barrio de Salamanca, lleva la firma del estudio de arquitectura de interiores Ilmiodesign. El proyecto nace con la intención de recrear la atmósfera de los clubes privados londinenses, donde la exclusividad convive con una sensación de calidez, combinada con el estilo chic inconfundible de las boîtes parisinas de los años 70. “El concepto del club brota de esa dualidad y se traduce en un interiorismo donde la mezcla de estilos se convierte en el lenguaje principal”, explican Andrea Spada y Michele Corbani, al frente de Ilmiodesign.

El diseño interior se articula a modo de recorrido simbólico que atraviesa los distintos espacios del club. Abraza un mix de estilos que dialogan entre sí: desde ambientes de inspiración retro, cercanos al universo speakeasy, hasta zonas de carácter más futurista, pasando por espacios con detalles frescos y contemporáneos.
El resultado es un interiorismo ecléctico y elegante, con una fuerte carga visual, que lo convierte en un espacio especialmente “instagrameable”. En él el diseño acompaña y enriquece la experiencia musical.
Desde la iluminación hasta gran parte de los elementos de interiorismo, todo ha sido concebido a medida por Ilmiodesign específicamente para Blondie Club. Las piezas de iluminación, muchos de los elementos fijos y las bancadas se han creado exclusivamente para este espacio, reforzando así su identidad única y su carácter distintivo.
Un recorrido que sorprende a cada paso
La experiencia comienza ya desde la entrada, que acoge al visitante desde la calle y lo guía hacia una primera sala donde se sitúan la barra para eventos y el guardarropa. El espacio queda definido por un techo con molduras, sobre el que predomina una escultura lumínica de múltiples esferas que domina visualmente el conjunto.

En la sala principal, un espacio a doble altura, el DJ se convierte en el centro de atención. A su alrededor se disponen mesas y reservados VIP orientados hacia la pista, reforzando la relación directa entre público y música. La gran pantalla suma dinamismo a la escena mientras que, desde la entreplanta, concebida como un gran mirador hacia la sala, se aprecia una nueva perspectiva del espacio. Este nivel superior, dominado por una amplia barra revestida de terciopelo y moqueta en el suelo, se convierte en el lugar ideal para charlar e interactuar, ofreciendo una experiencia distinta sin perder conexión con la pista y la energía del club.
La paleta de materiales cálida utilizada en la zona de barra -madera de nogal en paredes y moquetas, en contraste con asientos amarillos y con una gran barra en mármol negro Marquina- recrea un ambiente cercano al de un club inglés.

Los baños se entienden también como parte de la experiencia. Son un espacio apto para fiestas, donde una antesala totalmente revestida -paredes, suelo y techo- con azulejos blancos, contrasta con la elegancia de los interiores de los baños, reforzando el carácter sorprendente del recorrido.
Por último, Ilmiodesign ha imaginado la terraza como un patio alegre y lleno de energía, tanto de día como de noche. Su estética rompe con la oscuridad del club para ofrecer frescura, manteniendo en todo momento la coherencia de lujo y una vegetación cuidada. Todo el lucernario se ilumina de forma perimetral mediante LEDs, generando juegos de luces que acompañan el espacio y refuerzan su carácter abierto.

La iluminación escénica, baja y envolvente, se convierte en uno de los elementos clave del proyecto. Está pensada para resultar favorecedora y generar cierta sensación de privacidad, acompañando al visitante a lo largo de toda la experiencia.
Cobran protagonismo las distintas lámparas de diseño, que se perciben casi como objetos de arte. Los sistemas de LED integrados permiten modular la iluminación para crear una atmósfera más relajada, propia del cóctel, o recrear un escenario dinámico que invita a salir a la pista de baile.
Materiales, texturas y detalles
Los materiales, las texturas y los detalles completan la identidad de Blondie Club y refuerzan su carácter ecléctico y sofisticado. Los brillos metálicos, presentes en molduras y mobiliario de dorado y latón, evocan la estética “mid-century” de alta gama que recorre el proyecto. Los espejos, estratégicamente ubicados, amplían visualmente los espacios y multiplican la luz, recordando la era disco con un acabado contemporáneo.

El juego de elementos fuera de escala aporta teatralidad al interior: las enormes manos que sostienen las bolas de discoteca y las lámparas diseñadas a medida visten el techo de la zona de baile, mientras que una serie de obras de arte retroiluminadas, desarrolladas ad hoc para el proyecto, dominan los espacios más estratégicos y refuerzan la narrativa visual del club.
Para completar la atmósfera, la madera y las molduras envuelven los ambientes, generando calidez y un aire clásico, mientras que las distintas moquetas estampadas aportan dinamismo y vivacidad al recorrido, equilibrando elegancia, confort y sorpresa en cada espacio.
Fotografías: José Salto