Para un restaurante, un bar o un hotel, el espacio al aire libre constituye una parte esencial de la experiencia que se ofrece a los clientes: es el lugar ideal para comer al sol, disfrutar de un aperitivo al atardecer o pasar la tarde junto a la piscina. Según los datos de Hostelería de España (la asociación española del sector de la hostelería), las terrazas representan entre el 20 y el 25% de la facturación de bares y restaurantes; en los hoteles, en cambio, los jardines y las zonas de piscina suelen ser los primeros espacios en los que el huésped se forma una opinión del establecimiento. El atractivo de un local, el tiempo que los clientes deciden pasar en él y el recuerdo que se llevan de la experiencia dependen, en gran medida, del cuidado con el que se proyectan estos espacios.
Sacar el máximo partido a estas zonas requiere un enfoque de proyecto capaz de conjugar estética y prestaciones. En este sentido, el diseño italiano propone un método consolidado: una filosofía que fusiona forma y función, pone el acento en las proporciones y la ergonomía y se inspira en el paisaje del entorno. En el sector contract —donde cada elemento debe resistir un uso intensivo sin renunciar a la elegancia—, este enfoque orienta todas las decisiones, desde la distribución general del espacio hasta el más mínimo detalle.
Una cultura mediterránea compartida
La plaza como punto de encuentro, las mesitas de los cafés asomadas a la calle, las mesas compartidas, las largas y agradables conversaciones durante la comida o la cena: es el espíritu que anima las terrazas españolas —definidas por el presidente de Hostelería de España como un elemento identitario de la cultura ibérica— y es precisamente esta cultura la que explica por qué el diseño italiano se integra con tanta naturalidad en los espacios del sector Horeca, de los centros urbanos a las localidades costeras.
Esta cercanía cultural se traduce en decisiones de diseño concretas. Las mesas están pensadas para compartir, con medidas ideales para acoger a grupos y una flexibilidad que permite juntarlas a medida que aumenta el número de comensales; al mismo tiempo, unos asientos ergonómicos y acogedores garantizan el máximo confort, incluso durante las largas sobremesas. La disposición puede evocar la de una plaza pública: mesas agrupadas en torno a un espacio central despejado, asientos situados a lo largo del perímetro y puntos de encuentro pensados para favorecer la interacción entre los clientes. Un jardín organizado de este modo se mantiene vivo desde el mediodía hasta las cenas que se alargan hasta bien entrada la noche, lo que permite a cada establecimiento situar su espacio exterior en el centro de su propuesta.
Mobiliario de uso profesional (contract), zona por zona
En los espacios exteriores, el mobiliario define el carácter del lugar. En los proyectos destinados al sector comercial (contract), cada zona del jardín requiere piezas capaces de conjugar una marcada personalidad con la máxima durabilidad. Líneas depuradas, ergonomía y modularidad: así se proponen sistemas que se configuran y reconfiguran según las necesidades específicas de cada zona.
En la zona de comedor, unas sillas de proporciones contenidas y perfil ligero permiten acoger a un mayor número de clientes, manteniendo al mismo tiempo una sensación de orden y amplitud. Las mesas, disponibles en distintos tamaños, se adaptan al número de comensales, ya se trate de una cena íntima para dos o de una reunión de un grupo numeroso. Para la hora del aperitivo, las mesas altas y los taburetes crean un ambiente más informal, que recuerda al de una barra al aire libre.
En las zonas lounge, los sofás modulares —formados por elementos individuales que pueden disponerse en composiciones lineales o en esquina— recrean la intimidad de un salón doméstico, acompañados de butacas y mesas bajas. Junto a la piscina, las tumbonas de líneas esenciales y limpias, dispuestas a lo largo del perímetro, confieren al espacio un aspecto ordenado; al mismo tiempo, los separadores con jardinera —paneles modulares que incorporan maceteros— delimitan zonas concretas, protegen la privacidad de los clientes y aportan un toque de verde al conjunto. Este enfoque caracteriza el trabajo de Nardi, empresa italiana que diseña y fabrica mobiliario exterior en polipropileno y aluminio, dos materiales reciclables y sumamente adecuados para el uso al aire libre. El polipropileno reforzado con fibra de vidrio está teñido en masa —es decir, el color se distribuye en todo el espesor del material— y tratado con aditivos anti-UV para resistir la exposición al sol y a los agentes atmosféricos. El aluminio pintado y resistente a la corrosión permite, por su parte, crear estructuras finas y estables, fáciles de mover y reorganizar según las necesidades del servicio. Para un negocio del sector Horeca (hostelería), el mobiliario diseñado específicamente para uso profesional mantiene con el tiempo su calidad original y su coherencia estética en todas las zonas de un jardín o de un espacio al aire libre.
La paleta de colores: entre el paisaje y la identidad del establecimiento
En el diseño italiano, el color forma parte integrante del proyecto tanto como la forma, y la paleta cromática de un espacio exterior nace a menudo de la observación del paisaje, de la piedra, de la vegetación y de la luz. En un jardín Horeca, este enfoque ofrece una ventaja distintiva: permite crear un ambiente en armonía con el entorno y, al mismo tiempo, reconocible como seña de identidad del establecimiento.
La elección depende principalmente del contexto. En un hotel frente al mar, tonos neutros luminosos como el blanco y el yeso captan la luz del mar y armonizan con la piedra clara y la cal de las fachadas. En un restaurante urbano, tonos intensos como el antracita y el basalto confieren al mobiliario exterior un aspecto contemporáneo y sobrio que realza el verde de las plantas y de los materiales arquitectónicos. Y en un hotel rural, los cálidos tonos tierra crean continuidad con los campos y con las fachadas de piedra o ladrillo.
Sobre una base neutra, un toque de color como el coral o el verde cactus, repetido con acierto en pocas piezas, añade personalidad a una zona concreta, como el bar o un rincón lounge, sin comprometer el equilibrio general. En los establecimientos con varios espacios exteriores conviene, además, definir una paleta coordinada para la zona de comedor, la piscina y las áreas de descanso: una combinación cromática coherente, adaptada a cada zona, hace reconocible la identidad del establecimiento y garantiza la continuidad en el paso de un espacio a otro. Gracias al teñido en masa, estos tonos se mantienen brillantes incluso bajo la luz solar más intensa y el jardín conserva su aspecto verano tras verano.
Tejidos y cojines: el confort que completa el proyecto
Los cojines y las fundas son los elementos del mobiliario con los que el cliente tiene un contacto más directo y, en el sector contract, también los que más se desgastan: pasan días enteros al aire libre, pasan de un cliente a otro y deben estar listos rápidamente entre un servicio y el siguiente. Por ello, la elección de los tejidos merece la misma atención que se dedica a las formas y los colores del mobiliario. También en este ámbito es acertado apostar por la calidad italiana, que se distingue por tejidos de exquisita factura y una estética cautivadora: tramas minuciosas y motivos gráficos que, en los cojines de una zona lounge o junto a la piscina, bastan para dar carácter al espacio.
En la práctica, es preferible elegir cojines con fundas extraíbles y lavables a máquina, que simplifican el mantenimiento diario y permiten sustituir una sola funda sin tener que cambiar todo el cojín. Los tejidos teñidos en masa, en los que el pigmento se incorpora a la fibra durante su fabricación, mantienen su color, mientras que los acabados hidrófugos hacen que el agua resbale y reducen el tiempo de secado tras un chaparrón, de modo que los asientos vuelven a estar listos en poco tiempo. Por último, la sostenibilidad entra en juego en la elección de los tejidos y, en un establecimiento Horeca, esto se aplica también a los artículos de uso diario. En esta línea se sitúan los acabados sin PFAS, es decir, sin sustancias fluoradas que persisten durante mucho tiempo en el medio ambiente, y los tejidos fabricados en parte con fibras recicladas, que ofrecen las prestaciones necesarias para un uso intensivo con un impacto ambiental más reducido. Los tejidos, con los que el cliente está en contacto en cada momento de su estancia, reflejan así la coherencia de todo el proyecto: un jardín Horeca amueblado con este enfoque une la belleza del diseño italiano con el sentido práctico que el sector contract exige cada día.