Hoy en día todos los hoteles del mundo logran un ambiente acogedor, con el objetivo de que el huésped se sienta como en casa, mediante la conjunción de una cama mullida, almohadas y cuadrantes.
Las almohadas son fundamentales a la hora de dar una sensación de confort y estilo a las habitaciones de hotel, más aún si se combinan con cojines decorativos a juego con los elementos de la estancia.
La disposición de estos elementos, cuyo número puede alcanzar la docena, debe ser concienzuda por parejas cromáticas, formales y de tamaños normalmente en escala descendente, de mayor a menor tamaño, aunque en ocasiones esto varía para dar fluidez al conjunto.
Unido a la distribución para lograr dicha calidez, pueden combinarse distintas texturas en los elementos así como diseños y geometrías, pero siempre buscando un equilibrio. Esta calidez y confort requiere ser reforzada con una iluminación adecuada.
Obviamente las posibilidades a la hora de distribuir y combinar las piezas es ilimitado pero siempre se realizará teniendo como objetivo final ayudar a vestir la cama e ir de la mano del resto de los elementos que la conforman; plaid, el cubre-canapé e, incluso, el cabecero que la tendencia es que también sea textil.
Pero no debemos olvidar que a la hora de dormir debemos utilizar la almohada que mejor se adapte a nuestro descanso, por ello los hoteles están incluyendo cartas de este producto que tienen por objetivo ir dirigido a cada tipo de persona.
No menos importante es el hecho de que en el sector ‘hospitality’ las almohadas deber ser resistentes al lavado industrial, lo que hace que su calidad tenga que ser una característica tan importante como el resto.
Resuinsa tiene en cuenta todos estos puntos a la hora de establecer las mejores almohadas en nuestras habitaciones.