Italia es mucho más que un destino turístico icónico: es una referencia mundial en arte, historia, cultura… y, sobre todo, en gastronomía. Su cocina, reconocida por su autenticidad y arraigo territorial, ha traspasado fronteras convirtiéndose en símbolo de identidad nacional y en un motor económico clave dentro del país. Desde los Alpes hasta Sicilia, la tradición culinaria italiana se caracteriza por la diversidad de productos autóctonos, técnicas artesanales y un profundo respeto por la materia prima, muchos de ellos con sello DOP e IGP.
La gastronomía italiana no solo figura entre las más apreciadas por el público, sino que también recibe el reconocimiento de expertos internacionales. Prueba de ello es el reciente informe de Taste Atlas, que sitúa a la pizza napolitana como el segundo mejor plato del mundo y el primero de Europa, subrayando la relevancia global de una tradición nacida en Nápoles y perfeccionada a lo largo de generaciones. Sin embargo, limitarse a este icono sería una visión reduccionista de un patrimonio culinario vasto, diverso y profundamente regionalizado.
Con esta premisa, el grupo de restauración Italian Fooding ha decidido trasladar esa experiencia gastronómica a Madrid mediante una propuesta que permite recorrer las regiones italianas más emblemáticas sin salir de la capital. A través de sus distintos restaurantes —Cabiria, Bresca, Totale o Settebello—, el comensal puede sumergirse en un viaje de sabores que arranca en Emilia-Romaña y concluye en Roma, pasando por Nápoles, y que pone en valor lo más representativo de la cocina italiana contemporánea con un enfoque respetuoso hacia la tradición y el producto local.
Emilia-Romaña: el alma de la cocina italiana
Considerada por muchos como la cuna de la gastronomía del país, esta región del norte de Italia es famosa por sus productos con sello DOP, como el Parmigiano Reggiano, que se elabora en Parma, Módena y Reggio Emilia.
El restaurante Cabiria ofrece un recorrido por los sabores de esta zona con recetas tradicionales como el Vitello Tonnato o la Auténtica Lasagna di Bologna, preparada con cinco capas de pasta al huevo con espinacas, salsa boloñesa, bechamel y parmesano.
Por su parte, Bresca rinde tributo a Bolonia, la capital regional y cuna de la pasta fresca. Sus platos, elaborados con pasta amasada a mano y salsas heredadas de generación en generación, son una oda a la tradición boloñesa.
Nápoles: la capital de la pizza
Cuna de la auténtica pizza, Nápoles vio nacer en el siglo XVIII la clásica masa elaborada con agua, harina, levadura y sal. Totale, uno de los restaurantes de Italian Fooding, mantiene vivo este legado con masas que fermentan durante al menos 72 horas y una amplia variedad de estilos.
Entre sus propuestas destaca la pizza Margherita, que rinde homenaje a los colores de la bandera italiana: tomate rojo, mozzarella blanca y albahaca verde. Además, los comensales pueden crear su propia versión a partir de esta base tradicional.
Roma y el Lacio: sencillez con carácter
En la región del Lacio, la capital italiana no solo brilla por su patrimonio histórico, sino también por su cocina de sabores intensos y preparaciones sencillas. El restaurante Settebello traslada al comensal al corazón de Roma con platos como la Carbotrufa, una reinterpretación de la carbonara con panceta romana ahumada y un toque de trufa.
Un viaje completo por el sabor italiano
Italian Fooding va más allá de las recetas más conocidas y ofrece un mapa gastronómico que abarca todo el país: desde los gnocchi del norte hasta las salsas especiadas del sur. Entre sus platos destacan el Tominvoltino, elaborado con queso Brie de Piamonte, o el Ravioli Burrata & Salmón, con burrata originaria de la región de Puglia.
Los postres también combinan tradición e innovación, como el tiramisú con pistacho, una versión contemporánea del clásico dulce veneciano.
Una propuesta única en Madrid para los amantes de la cocina italiana auténtica, que permite descubrir la riqueza de sus regiones a través de una experiencia sensorial completa.
