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PROYECTO | Restaurante El Pibe Sants, Barcelona. Astet Studio

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Fotógrafo - Javier Márquez

Fotógrafo – Javier Márquez

El restaurante Pibe Sants, diseñado por Astet Studio, surge de aunar la esencia de su tradición y de su producto, con un concepto reconocible y con personalidad para adaptarse a un nuevo público y a una nueva localización, pero manteniendo la idea de punto de encuentro para amigos y familias.

El Pibe es una de las primeras hamburgueserías y Frankfurts de Barcelona, y tiene casi 50 años de historia. De ahí, que fuese fundamental a la hora de diseñar este nuevo espacio, ubicado en el barrio de Sants, tener en cuenta su origen, pero también las nuevas necesidades y metas de las nuevas generaciones que regentan este negocio familiar con seis locales en su haber.

Por ello, el eje de la conceptualización se centró en crear un espacio atemporal con una estética que combinase modernidad y tradición, en el que se hiciese partícipe en todo momento a elementos fundamentales de su carta, como el Frankfurt, el kétchup o la mostaza, así como el resto de ingredientes naturales, frescos y de calidad que conforman su carta.

Los secretos del proyecto de Astet Studio

En este sentido, se apostó por la artesanía en el diseño para hacerlo más humano, proporcionándole a su vez sutileza, fuerza y valor. Y también para establecer un nexo indivisible con su identidad y la autenticidad del proyecto. Para ello, se introdujeron las formas curvas. Un buen ejemplo es el uso sutil de la silueta tan característica de uno de sus productos estrella –el Frankfurt- en una mesa comunal de terrazo amarillo, o los revestimientos cerámicos de color mostaza y terracota que nos recuerdan a esta característica forma, alineados con la nueva imagen de marca de El Pibe, en la que Astet Studio participó junto a Folks. De esta manera, han conseguido un interiorismo con una personalidad única e imperecedera.

Fotógrafo - Javier Márquez

Fotógrafo – Javier Márquez

En esta misma línea, el cilindro y sus vertientes se han empleado como guía para el diseño de otros rincones. Y los arcos refuerzan de nuevo esta forma, pero en su versión más minimal, han formado parte de paredes y techos, creando un diálogo con todos los elementos que conforman este espacio gastronómico.

Para seguir reforzando la idea de comida saludable y rica, combinaron vegetación junto a mensajes y símbolos frescos y divertidos representados por neones. Se decidió el uso de este elemento contemporáneo para reinterpretar los carteles luminosos de antaño, pero desde un punto de vista más actual. De hecho, este tipo de gráfica aporta un toque más canalla a la estética interior.

Por otro lado, los materiales que se han empleado en el diseño de este espacio son maderas, cerámicas, terrazos y otros más industriales como las mallas, un material vinílico y reciclado para el suelo o el micro cemento. Todos ellos son resistentes y han sido elegidos por su durabilidad para mantenerse en perfectas condiciones en el tiempo y para proporcionar un aire renovado y casual a esta “nueva generación de locales” de El Pibe.

Asimismo, y para crear un contraste con el lado más tradicional de estos materiales, han jugado con una gama cromática más desenfadada a partir de tonos mostazas y terracotas junto con tonalidades más suaves como el beige o el negro como paleta continua para que resalten estos colores.

Vínculo entre el espacio interior y el exterior

El elemento central de El pibe Sants es la barra, que actúa como el eje central desde donde se vertebra el resto del local. Su forma sinuosa la dota de dinamismo y sobre ella se ubica un impresionante botellero, donde se exponen sus cervezas artesanales y que hace las veces de almacenaje. Una combinación perfecta entre estética y funcionalidad.

Fotógrafo - Javier Márquez

Fotógrafo – Javier Márquez

Otro aspecto fundamental de este proyecto es la idea de crear un vínculo entre el espacio interior y el exterior. Y para ello, se crearon unas ventanas plegables que, cuando hace buen tiempo, permiten unir la terraza y maximizar la capacidad del local.

La fachada es un reclamo y combina elementos tradicionales y contemporáneos como los arcos y las formas cilíndricas. Y para seguir alineados con la funcionalidad, se ha creado una zona exclusiva de take away para los deliverys. La misma está marcada en la fachada y permite delimitar muy bien este servicio sin interrumpir el flujo habitual del restaurante.

Y, como no podría ser de otra manera, siendo fieles a la idiosincrasia de Astet, una vez más los baños vuelven a ser relevantes y destino. Para ellos son esenciales y deben reflejar el concepto que está presente en todo el restaurante. Por este motivo, en esta ocasión, han elegido el color amarillo para este espacio, con diferentes grados de brillos, que lo preside un gran lavamanos del mismo color, que crea un contraste muy interesante con los baños, formados por cabinas con puertas con forma de arco, cuyas baldosas, diseñadas también por Astet Studio, simulan un Frankfurt deconstruido hasta generar una geometría abstracta en negro mate y brillo.


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