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PROYECTO | Azotea Le Tavernier, Madrid. Iván Cotado Diseño de Interiores

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FOTO - Juan Antonio Partal

FOTO – Juan Antonio Partal

El estudio de Interiorismo Iván Cotado Diseño de Interiores ha sido el encargado de ejecutar el proyecto de diseño de la nueva azotea Le Tavernier en plena Gran Vía madrileña. Un espacio que rompe con los cánones establecidos y configura un verdadero puerto marítimo pero en altura, y con vistas al skyline de la capital.

Para su diseño el estudio de interiorismo se inspiró en un viejo galeón, en el que el agua, la madera y la naturaleza cobran un refrescante protagonismo, este rooftop ubicado en la última planta del hotel INNSiDE by Meliá Madrid Gran Vía, representa un verdadero oasis donde relajarse y disfrutar de un entorno portuario en pleno centro de Madrid.

La historia de Le Tavernier corre paralela a la de su capitán, el marino Breixo. Que tras infinitos viajes surcando los mares del mundo, se trae a casa los mejores alcoholes que ha bebido en las tabernas portuarias más recónditas, junto con las recetas más sabrosas y los recuerdos más inconfesables. Y así nace el concepto de esta azotea del ocio madrileño, para ofrecer acomodo a toda la experiencia del viejo marino, que ahora hace gala de su hospitalidad brindando lo mejor de sus viajes: rones, whiskies, ginebras, vodkas, cocktails… y el picoteo más sabroso y desenfadado.

Las claves del proyecto de Iván Cotado Diseño de Interiores

FOTO - Juan Antonio Partal

FOTO – Juan Antonio Partal

Para representar la historia de Le Tavernier en el espacio arquitectónico, Iván Cotado tuvo una clara inspiración marina surca la paleta de materiales y las soluciones arquitectónicas utilizadas. El suelo en madera, como el viejo galeón, recuperada del antiguo pavimento de la propia azotea del hotel, mantiene los tonos ocres y arenosos presentes en toda la paleta de color. En la zona central se generan sombras a través de toldos vela anclados en mástiles que ofrecen un perfil heterogéneo similar al que podemos observar en cualquier puerto.

Metales envejecidos para conformar el atril de hostess, la trasera del escenario, la barra o los mástiles que recorren la cubierta. Un secret room inspirado en el camarote del capitán, en madera negra, paramentos inclinados e incluso vistas a la lejana sierra madrileña. Y un majestuoso rótulo sobre un fondo de más de 50 Kg de redes fantasma a la deriva recuperadas del mar, y cuyas letras también son fruto del reciclaje. Más de 80 Kg de basura han sido utilizados para obtener el material que conforma las 11 letras de Le Tavernier.

El visitante desembarca directamente en un fresco selfie point donde, después de la obligada fotografía, un/a hostess lo guía lo largo de más de 500 metros cuadrados de sala, barras, reservados y escenario. Quedan para el personal interno las cocinas y almacenes.

FOTO - Juan Antonio Partal

FOTO – Juan Antonio Partal

En el umbral de entrada, una ilustración de Fendequeley sobre la marca creada por Cristina Ayala, ofrece la bienvenida al visitante. A partir de ahí, una distribución radial, alrededor del escenográfico patio del edificio, articula la circulación y las diferentes zonas de interés. En primera instancia una zona de mesas y sillas bajas y, en otra línea más íntima con vistas a Mesonero Romanos, sofás para grupos. Todo el mobiliario y equipamiento profundiza en la coherencia del espacio, manteniendo el descaro en sus formas y los tonos ocres y arenosos en consonancia con el entorno marino.

Al fondo una de las zonas más aclamadas, el Ágora. Sobre uno de los torreones de Gran Vía, con unas impagables vistas de casi 360º, Cotado configura esta estancia para el disfrute grupal más informal, con grandes bancadas perimetrales inspiradas en la propia cubierta del galeón capitaneado por Breixo.

Enfilando la barra nos encontramos una zona de mesas altas y taburetes, con vistas directas al esplendoroso skyline sur de la capital, con Callao al oeste y los majestuosos edificios de Gran Vía al frente. Siempre rodeados de vegetación y agua (dos grandes fuentes que tuvieron que ascender más de 50 metros con una gran grúa sobre la imponente fachada), el visitante siempre tiene contacto visual con la zona central en la que se encuentra un versátil escenario, que tanto funciona como palco de actuaciones, como de bancada superior para ampliar capacidad en horas punta.

Para el INteriorista EStratégico era importante aligerar la arquitectura para contrarrestar la dureza del hormigón que propone el centro de la ciudad. El paisajismo, a cargo de los madrileños Ambienta, configura un relajante y sorprendente entorno verde. El rumor del agua junto al esplendor de los jazmines, la robustez de los cotoneaster, los evocadores bambúes, las vistosas higueras y hasta un manzano, recrean un perfecto ecosistema capaz de apaciguar hasta los espíritus más indomables.

La barra, en formato semicircular y coronada por el majestuoso rótulo ya comentado, recuerda a un café colonial, con una contrabarra llena de referencias, una oda a los centenares de espirituosos que Breixo se trajo de sus viajes. A su vera, una barra de apoyo y coctelería conformada por cajas de bebidas en madera recuperada, aportadas por 1906, de Estrella Galicia.

Y al final del pasillo de acceso a los baños, una vez superada la cocina, se encuentra el reservado o secret room, con capacidad para 18/20 comensales y unas vistas de infarto a los tejados del norte de Madrid, que en días claros es posible divisar incluso la imponente cara sur de la sierra. Un espacio íntimo, en madera teñida, que recuerda a un viejo camarote lleno de recuerdos y aroma marino, con una tenue iluminación y una gran pantalla que hace las veces de ventana al mar o útil para presentaciones y reuniones de empresa.

Una iluminación de lo más especial

La iluminación merece capítulo aparte en Le Tavernier. Una iluminación que acomoda el ambiente festivo que siempre reina en esta azotea. De los mástiles de puerto cuelgan redes de bombillas de intensidad regulable y posicionamiento azaroso que, junto con elementos puntuales, faroles y apliques de inspiración marina, conforman una sugerente atmósfera nocturna en cubierta, que bien pudo disfrutar el capitán Breixo a bordo de su galeón en uno de sus viajes allende los mares.

Como efecto reclamo, muy alineado con el espíritu estratégico de sus diseños, Cotado dispone una interminable maraña de neón-leds de color azul marino que se descuelgan por el patio del hotel a través de las habitaciones, extendiendo y sugiriendo a sus huéspedes que arriba en cubierta, en Le Tavernier, está ocurriendo algo que merece su atención.

Así, entre neones, faroles, maderas, vegetación y agua, ha construido Iván Cotado esta embarcación que surca los altos mares de Madrid. Una embarcación de espíritu marino, no podía ser de otro modo, y recio carácter, equilibrado con la sensibilidad de quien ya lleva a sus espaldas unas cuantas travesías.


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