El pasado 5 de abril, Madrid acogió con entusiasmo La Terraza del Campo del Moro, un ambicioso proyecto que fusionó gastronomía de vanguardia, patrimonio histórico y entretenimiento en uno de los enclaves más espectaculares de la capital. Ubicada en los majestuosos jardines que rodean el Palacio Real, esta propuesta se convirtió en lugar de referencia para los amantes de la buena mesa y los planes exclusivos.
Un escenario con siglos de historia
El Campo del Moro, declarado Bien de Interés Cultural en 1931, fue mucho más que un jardín real: un testimonio vivo de la historia de Madrid. Concebido durante el reinado de Felipe II y remodelado en el siglo XIX, este vergel de más de 20 hectáreas fue durante siglos el patio trasero de la monarquía española. Con la apertura de la terraza, ofreció al público la oportunidad única de disfrutar de vistas panorámicas del Palacio Real mientras saboreaban una propuesta culinaria excepcional.
Gastronomía con alma madrileña y proyección internacional
Detrás del proyecto estuvo un dream team de la hostelería madrileña:
Johanna Müller-Klingspor, empresaria hostelera con un olfato infalible para crear locales de éxito (como El Velázquez 17 o Café Murillo), diseñó un concepto gastronómico con vocación de permanencia.
Estribo, la prestigiosa marca de catering del grupo UCALSA (responsable de servicios en lugares emblemáticos como el Santiago Bernabéu o Las Ventas), aportó su experiencia en grandes eventos.
Óscar Salmerón, chef ejecutivo de Estribo con una sólida trayectoria en restaurantes como Kabuki o Takumi, lideró un equipo que revolucionó la oferta gastronómica al aire libre en la capital.
La carta, que variaba según la estacionalidad de los productos, fue un viaje por los sabores tradicionales de la cocina madrileña con un toque contemporáneo y guiños internacionales. Desde desayunos saludables hasta cenas sofisticadas, pasando por tapas reinventadas, todos los platos compartieron un denominador común: materias primas de proximidad, ecológicas y de máxima calidad.
Más que un restaurante: una experiencia 360º
La Terraza del Campo del Moro no fue solo un lugar donde comer bien, sino también un punto de encuentro cultural y social:
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Eventos exclusivos: presentaciones, cócteles privados y reuniones de alto standing en un entorno sin igual.
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Vida nocturna: actuaciones en vivo y sesiones de música que aprovecharon el mágico ambiente de los jardines al atardecer.
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Experiencias gastronómicas: cenas temáticas, showcookings con el chef y rutas históricas por los jardines combinadas con degustaciones.
Con capacidad para 80 comensales, distribuidos entre mesas bajas y altas alrededor de su barra central, el espacio fue diseñado para ofrecer tanto intimidad como ambiente vibrante.
Un compromiso con la sostenibilidad
Fiel a las tendencias más actuales, el proyecto integró prácticas sostenibles en su ADN:
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Proveedores locales para reducir la huella de carbono.
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Productos ecológicos y de temporada.
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Diseño respetuoso con el entorno patrimonial.
