La firma expondrá sus colecciones Living Floor y The Stonist, que han despertado gran interés a nivel internacional, en el stand 68, en el pabellón 8 del nivel 2.
Living Floor es una gama de laminados con diseños contemporáneos y con muchas posibilidades de personalización. Los diferentes modelos que componen esta serie pueden integrarse tanto en espacios de decoración clásica como en los más innovadores. Living Floor reproduce maderas y otros materiales como arce, cemento, cerezo, fresno, haya, nogal, olmo, roble y tsuga.
Por su parte, The Stonist es la última colección desarrollada por Flint Floor, diseñada especialmente para cocinas, baños y wellness. Integrada por cinco modelos (Loft Cement, Taj, Cloud, Medley y Mirage), estos pavimentos y revestimientos reproducen los tonos y texturas de materiales como la piedra y el cemento. The Stonist garantiza un óptimo resultado en zonas húmedas ya que, como todas las colecciones de la firma, es totalmente estanca e impermeable al agua, y permanecen inalterables a las posibles fugas y acumulaciones prolongadas de agua.
Flint va más allá de los laminados convencionales en cuanto a prestaciones, resistencia y diseño. El núcleo de su tablero, desarrollado con la tecnología HPB (High Pressure Block), dota al laminado HI-FLOOR de una total resistencia al agua, a los impactos, a los arañazos, al fuego (grado de protección Bfl-S1), a la presión y al desgaste (grados AC5 y AC6).
El resultado es un producto ultracompacto que mantiene su aspecto original incluso en situaciones extremas y en áreas donde los demás suelos laminados del mercado no pueden utilizarse con garantías.
Con estas cualidades, los laminados HI-FLOOR son los mejores aliados tanto para el sector de la hostelería como para cualquier entorno que necesita un pavimento que mantenga su apariencia y tenga una larga vida útil: viviendas, hoteles, retail, gimnasios, centros comerciales y sanitarios, oficinas, educación, salas de conferencias, discotecas, spas, cocinas, baños, e incluso transporte ferroviario y naval.
Bajo una adecuada instalación y mantenimiento se garantizan hasta 20 años de vida útil. Además, su mantenimiento es sencillo y se realiza con los productos de limpieza más habituales.