
En el barrio del Raval de Barcelona aún se mantienen en pie
emblemáticos comercios centenarios, testigos de épocas pasadas y guardianes de una esencia auténtica y familiar. En un contexto de aumento de alquileres y una constante renovación comercial, el Raval alberga locales que han sobrevivido a lo largo de generaciones y que siguen formando parte del tejido histórico de la ciudad.
Comercios centenarios que definen el barrio
El Bar Marsella, fundado en 1820 en la calle Sant Pau, es un símbolo del Raval. Este bar, conocido por su absenta, ha recibido a figuras legendarias como Picasso, Dalí y Hemingway. Con la tercera generación de la familia Lamiel al frente, el local sigue conservando su aspecto original, siendo un auténtico viaje al pasado de la Barcelona bohemia.
Por su parte, la Casa Almirall, en la calle Joaquim Costa, data de 1860 y también es famosa por su absenta y su estilo modernista, que atrae a barceloneses y visitantes interesados en sus imponentes mostradores de mármol y madera. Además, el Bar Resolís, abierto en 1893 en la Riera Baixa, mantiene su encanto como casa de comidas tradicional, mientras que el Bar Mendizábal, fundado en los años treinta, conserva su barra que se abre directamente a la calle, ofreciendo bocadillos que son un deleite para quienes lo visitan.
Oficios y tiendas que cuentan historias
La sastrería Transwaal, fundada en 1895 en la calle Hospital, mantiene viva la tradición en uniformes para hostelería y es regentada hoy por la tercera generación de la familia fundadora. La Ferretería Vert, con 178 años de historia y en la misma familia desde hace medio siglo, es otro punto emblemático, especializada en herramientas que han servido a icónicas construcciones de Barcelona.
Casimiro Danza, una tienda de 1915 dedicada a la indumentaria de baile, y la histórica Calçats Queisalós, especializada en calzado ortopédico desde hace más de un siglo, también son símbolos del comercio local, sostenidos por generaciones y dedicados a oficios específicos que en muchos casos ya no se encuentran en otras partes de la ciudad.
Un refugio de autenticidad y tradición
Estos comercios son apoyados por el
Eix Comercial del Raval, que reúne negocios locales y de proximidad, únicos en su personalidad y sin franquicias. Representan la esencia del barrio y de sus habitantes, quienes, desde la planta baja de sus locales, contribuyen a crear una comunidad que apuesta por el comercio de barrio, auténtico y lleno de vida.