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Cómo evitar que las chinches arruinen las ansiadas vacaciones

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Si hay algo que anhelamos con especial ahínco después de un año frenético de trabajo, obligaciones y responsabilidades es disfrutar de unas merecidas vacaciones. El fin del estado de alarma y la proximidad de la temporada estival han animado a la gente a empezar a planificar sus días de descanso. De hecho, las reservas hoteleras en España se han duplicado en un mes (entre abril y mayo) hasta llegar al 72% y situarse a los niveles precrisis, lo que significa que el turismo y, por tanto, la economía se vuelve a reactivar en nuestro país. Pero esto es un arma de doble filo, pues la ocupación de hoteles, alojamientos, albergues o apartamentos de alquiler, lleva implícito un problema: las chinches. Haber estado cerrados estos meses no desanima a las chinches, que pueden permanecer hasta un año sin comer, por lo que las tareas de prevención y desinsectación son más prioritarias que nunca.

La presencia de esta plaga es cada vez más habitual en este tipo de alojamientos -independientemente del número de estrellas- y, aunque no transmiten enfermedades, sí generan un grave trastorno para los negocios y clientes. Estos insectos pequeños -hasta 5 o 6 mm-, planos, ovalados, con seis patas, dos antenas y de color marrón rojizo se propagan rápidamente por la ropa, la cama y el mobiliario. Su picadura es molesta y puede derivar en una reacción alérgica, por lo que Rentokil Initial, multinacional especializada en control de plagas e higiene ambiental, enseña algunos “trucos” para detectarlas en la habitación del establecimiento hotelero y además evitar que se cuelen en nuestras maletas de vuelta a casa.

Medidas básicas de prevención

  1. Inspección y colocación de la maleta en un lugar seguro de chinches

Lo primero que se debe hacer cuando se llega a la habitación de un establecimiento es encontrar una zona segura y libre de posibles chinches, como el baño, para dejar el equipaje. Apoyarlo en la cama puede ser un riesgo, porque si el insecto está ahí puede introducirse y camuflarse entre la ropa.

  1. Revisión visual de los textiles de la habitación: levantar colchones y almohadas

Una vez tengamos la maleta en un espacio seguro, es conveniente realizar una inspección de las zonas más críticas de la habitación. Los colchones, las almohadas y los somieres, así como sus costuras, son sus hábitats preferidos, por lo que serán los primeros elementos que deberemos revisar. También es importante asegurarse de que los enchufes de esa zona están libres de chinches.

  1. Vistazo al mobiliario

Además de estos elementos, estos insectos suelen habitar en muebles como mesillas o cabeceros. Para una buena inspección, podemos revisar sus hendiduras y acabados para asegurarnos de que no hay chinches camufladas e, incluso, separar el cabecero de la pared de tal manera que podamos mirar por debajo y detrás del mueble para su posible detección. Es importante, también, comprobar las posibles grietas que pueda haber en la estancia, ya que son sitios en los que pueden esconderse.

Cómo darnos cuenta de si tenemos huéspedes

Aunque las chinches no trasmiten enfermedades, su picadura produce distintas reacciones alérgicas que producen una gran desazón, pudiéndose llegar a recibir 30 o 40 picaduras en una sola noche, momento en el que salen de sus escondites para alimentarse. Puede que durante la inspección ocular no se haya detectado ningún ejemplar; aun así, Rentokil Initial recomienda estar alerta a estos signos:

  • Picaduras: Son similares a las que producen los mosquitos y suelen aparecer en las extremidades (brazos, piernas, manos, pies) y en el cuello, ya que son las zonas que más fácilmente se destapan de las sábanas y quedan al descubierto. A diferencia de la de los mosquitos, los síntomas de las picaduras de chinches -picor, rojez- pueden aparecer días después del “ataque”.

  • Manchas de sangre: Al movernos durante la noche, nuestros cuerpos pueden aplastar las chinches contra las sábanas, por lo que, si aparece sangre que no es nuestra, ya sabemos a quién pertenece.

  • Restos de piel: Las chinches, al igual que muchos otros insectos, mudan la piel y desarrollan una nueva al crecer, por lo que los restos de la vieja suelen aparecer en los alrededores de sus escondites.

  • Restos de heces: De la misma manera que hacen con su piel muerta, las chinches posan sus excrementos cerca de las zonas donde habitan. Es importante estar alerta por si se ven pequeñas manchas negras en el mobiliario, la ropa y demás superficies.

En el caso de observar o presenciar alguna de estas señales, es importante ponerlo en conocimiento para que, en primer lugar, puedan efectuar un cambio de estancia, y, en segundo lugar, el alojamiento contacte con una empresa de control de plagas y realice un tratamiento-. Siguiendo estos consejos podremos disfrutar de una estancia segura y libre de chinches.

 


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