En plena expansión de la restauración de autor en Madrid, 80 Grados inaugura su nuevo restaurante en Tres Cantos, dentro del innovador entorno de la Ciudad de Netflix. Un enclave que no solo destaca por su vinculación con la industria audiovisual, sino también por su apuesta por espacios únicos, diseño vanguardista y experiencias gastronómicas diferenciales.
Con una propuesta estética reconocible y atrevida, este nuevo local de la marca se consolida como un referente de interiorismo contemporáneo en la Comunidad de Madrid, apostando por una identidad visual contundente, un uso expresivo del color y una distribución pensada para favorecer la experiencia del comensal desde múltiples dimensiones.
Una arquitectura que respira creatividad
El nuevo restaurante de diseño en Tres Cantos cuenta con 400 metros cuadrados de sala principal, organizados en un gran espacio interior y una terraza triangular concebida como extensión natural del salón. A esto se suma una entreplanta de 80 metros cuadrados, con techos de hasta seis metros de altura, que permite un diseño vertical sorprendente y lleno de matices.
Lejos de las distribuciones convencionales, el proyecto ha apostado por una configuración dinámica: bancadas corridas, mesas versátiles y mobiliario suelto que favorece tanto el confort como la versatilidad operativa. Todo ello responde a una estrategia clara: generar una experiencia gastronómica inmersiva y flexible, adaptable a todo tipo de cliente.
Círculos, rosa y metacrilato: claves de una identidad visual única
El concepto visual del espacio gira en torno al círculo, un elemento gráfico que forma parte esencial del universo 80 Grados. Este motivo se reinterpreta en el diseño de la barra, el techo, las alfombras personalizadas, las lámparas, los espejos, las celosías y hasta en el suelo de caucho abotonado, reforzando una narrativa estética cohesionada y muy reconocible.
Uno de los grandes aciertos del proyecto es su uso del color rosa vibrante, que se apodera de moquetas, azulejos, tapicerías y lámparas. Este tono, lejos de ser un simple recurso cromático, se convierte en una declaración de intenciones que potencia el carácter lúdico y rompedor del local. La paleta se enriquece con el uso de metacrilatos dorados espejados, que generan reflejos dinámicos y transforman el ambiente según la incidencia de la luz.
Iluminación y escenografía: una experiencia visual envolvente
En un local donde cada detalle tiene intención, la iluminación arquitectónica adquiere un rol protagonista. El pilar central de la sala —originalmente un obstáculo estructural— ha sido transformado en un hito visual, gracias a una lámpara escultórica de aros de neón suspendidos en distintos niveles, que genera un efecto tridimensional sorprendente.
Sobre la barra, una lámpara de gran formato realizada en tela ofrece un contrapunto suave, aportando una atmósfera más cálida sin perder identidad. Esta combinación de luz escenográfica y materiales reflectantes es clave para lograr un ambiente cambiante, vibrante y siempre fotogénico, ideal para las redes sociales.
Entreplanta con carácter y aseos como instalación artística
La entreplanta, de 80 m², es otro de los elementos diferenciales del proyecto. Desde allí, el DJ residente actúa en una cabina elevada que domina toda la planta baja, sumando un componente musical y de dinamismo al restaurante. En la misma zona se ubican los cuartos de baño, concebidos como una cápsula central de gran impacto visual.
Revestidos con papel pintado de tonos cobrizos y acabado brillante, los baños están diseñados para sorprender: en su interior, un lavabo circular de cemento rosa y una lámpara compuesta por bolas de piscina multicolor evocan un universo lúdico, desenfadado y lleno de personalidad, donde el diseño no descansa ni en los espacios más funcionales.
Una experiencia que va más allá del plato
Más que un restaurante, 80 Grados Tres Cantos es una propuesta sensorial completa, en la que el diseño interior, la luz, los materiales y la música se fusionan para ofrecer una experiencia inolvidable. Es un espacio pensado para disfrutar de la gastronomía, sí, pero también para vivirla como parte de un universo visual y emocional.
Esta nueva apertura posiciona a 80 Grados como una marca capaz de trasladar su identidad a través del diseño, aportando valor a cada uno de sus locales y conectando con un público que busca algo más que comer bien: quiere sentir, compartir y formar parte de un entorno diferente.
En un momento en que los restaurantes deben ser también espacios instagrameables, sensoriales y memorables, el nuevo 80 Grados en la Ciudad de Netflix se convierte en uno de los lugares imprescindibles para quienes aman el diseño, la gastronomía y la experiencia total.




