El estudio de interiorismo Denys & von Arend ha culminado la reforma del nuevo Parador de Sos del Rey Católico, situado en el extremo norte de Aragón, en la localidad que da nombre al establecimiento. El proyecto toma como punto de partida la historia del lugar y la traduce al lenguaje del interiorismo a través de la indumentaria de la corte de los Reyes Católicos.
Un edificio noble en una villa medieval: el Parador ocupa una casa solariega aragonesa situada dentro de las murallas de la villa de Sos, declarada Conjunto Histórico-Artístico.
El nombre de la población de Sos proviene del aragonés, en referencia a su emplazamiento elevado sobre una colina y está estrechamente ligado al nacimiento de Fernando el Católico. Según la tradición, la reina madre, que viajaba embarazada, hizo escala en la localidad y allí dio a luz al futuro monarca, un episodio que con el tiempo dio al pueblo su nombre actual.
Este origen ha servido a Denys & von Arend para construir un concepto que entiende la vestimenta de la nobleza como un lenguaje de poder y distinción, y lo traslada al espacio descomponiendo el atuendo capa a capa.
Los espacios comunes del Parador recuperan la riqueza y la presencia de los ropajes exteriores de la corte, mientras que las habitaciones se inspiran en las prendas interiores y la lencería de la época, trasladando una atmósfera más íntima, delicada y confortable.

Esta lógica se despliega en cada espacio del establecimiento. La recepción representa el atuendo completo, con una superposición de tejidos y patrones que remite al concepto de “vestirse por capas”. La cafetería toma como referencia las subestructuras del verdugado, la pieza que definía el volumen de las faldas femeninas de la época, trasladada al espacio a través de curvas y volúmenes envolventes. El restaurante se inspira en la sastrería clásica y en el terciopelo, una de las telas predilectas de la realeza, para crear un ambiente cálido y de textura protagonista.
Los dos salones para clientes toman su carácter de sus propios nombres: el Salón Aldonza -“listo para la batalla”- recurre a la indumentaria militar de época y al cuero de los correajes de los soldados, mientras que el Salón Juan II se inspira en la figura de este monarca, de carácter sombrío, bajo el concepto del luto convertido en lenguaje visual de la monarquía. Por último, las habitaciones recuperan la lencería interior como referencia: lino y algodón, patrones sutiles y una ejecución artesanal pensada para el contacto directo con la piel.
Con este proyecto, Denys & von Arend suma un nuevo capítulo a su extensa huella en la red de Paradores, una trayectoria en la que el estudio ha sabido capturar la esencia y el carácter de cada enclave, desde El Saler y Málaga hasta Aiguablava, Toledo, Benicarló, Mérida, Alcañiz, Zamora, Arties, Bielsa y Santillana del Mar.
Fotografías: Vicugo