Las bolsas de tela REMATCHING de Carmela Martí Decoración nacen de tejidos recuperados de su propio taller, lo que hace que cada una sea diferente.
En el taller de Carmela Martí Decoración se vive una escena que se repite casi cada día. Al cortar una cortina, un cojín o un plaid, quedan sobre la mesa pequeños fragmentos de tejido. No tienen ningún defecto; conservan la misma calidad, el mismo tacto y color que la pieza recién confeccionada. Simplemente, ya no encajan en el patrón.
La cuestión que se planteaban en la firma era clara: ¿Qué hacer con estos retales? ¿De verdad acaban ahí sus historias? En el propio sector textil la respuesta casi siempre ha sido la misma: al tratarse de un retal que ha sobrado por unos centímetros, se desecha. Sin embargo, hoy cada vez son más las empresas que entienden que un buen tejido puede seguir siendo valioso.
Con más de 20 años rodeados de telas, en Carmela Martí les cuesta mirar un retal y pensar que ya ha cumplido su función. Al contrario. Muchas veces es justo ahí donde empieza otra historia.
Así nacieron sus bolsas de tela REMATCHING, confeccionadas con tejidos recuperados. No responden a una colección concreta ni siguen una tendencia. Surgen de los propios materiales que han pasado por el taller, desde tejidos descatalogados hasta antiguos muestrarios o sobrantes de confección que todavía tienen mucho recorrido por delante.
Cada bolsa de tela es única
Eso hace que cada bolsa sea distinta. Cambian los colores, las texturas y los dibujos, porque dependen de las telas disponibles en cada momento. Hay modelos más sobrios y otros más atrevidos, pues es el propio tejido el que marca el diseño. Por eso no hay dos iguales, y probablemente esa sea una de las cosas que más gustan de ellas.
En un principio se crearon pensando en el día a día de la firma. Necesitaban una bolsa resistente para transportar muestras durante las visitas a clientes. Poco a poco empezaron a acompañarles también fuera del trabajo: a la playa, a un viaje o a cualquier plan en el que siempre hace falta una bolsa grande, cómoda y duradera.
Sin buscarlo, terminaron convirtiéndose en una forma muy natural de explicar quiénes son. Y los clientes comenzaron a preguntar por las bolsas de tela, tanto por su diseño único como por su componente sostenible, al dar una segunda vida a los residuos textiles.
Al final, se trata de aprovechar mejor los materiales y de alargar la vida de un tejido de calidad. De entender que crear algo nuevo no siempre significa empezar desde cero. Por ello, en Carmela Martí consideran que esta es una de las grandes lecciones del diseño actual: aprender a mirar de otra manera aquello que ya se tiene delante y descubrir todo su potencial.
