Llegamos al recibidor de la tercera planta y de frente, se abre un espacio que destaca por la pureza en la combinación de colores, materiales y estudiado proyecto de iluminación.
Un juego visual entre texturas y mezcla de diferentes tonos de piedra sorprenden con una cuidada geometría, un suelo para recorrer y descubrir.
Entre sus betas, Sweet Camila, ha encontrado el ambiente perfecto para desconectar y descansar. Nos recibe en una antesala de techos altos con trabajadas molduras, como una continuación del suelo, se alza casi hasta acariciar el techo, una elegante chimenea que alberga un lienzo que invita a sumergir la mirada y perderse. Amante del arte, Camila, observa desde su asiento, una escultura que un día encontró en alguna galería.
Un Tabique a poca altura da paso a la segunda mitad de la estancia, el recorrido nos lleva a un pequeño tocador, sutil, femenino, casi imperceptible que imaginó donde antaño, existía un armario. Una bañera exenta, de delicadas líneas curvas y un hilo de luz sobre el suelo, reinan frente a la ventana, en el hueco que conduce hacia el pequeño balcón, unas estrechas librerías cálidamente iluminadas visten ambos lados. Camila ha pensado en el rincón perfecto donde leer, descansar y regalarse un baño de esencias en la exclusiva compañía del arte, la música y un buen libro.
Un proyecto enfocado en el respeto hacia la arquitectura original del edificio, un conjunto de sensaciones creado por la sofisticación de materiales, piezas de arte y toques de tendencia, en que el minimalismo es una parte clave a la hora de llevar a cabo la premisa de controlar emisiones, cuidar el medioambiente y utilizar materiales 100% sostenibles.