Cuando le propusieron a Zdenka Lara y su equipo de H Up Interiorismo+Diseño intervenir un palacio del Siglo XVII junto a la Catedral de Alicante, lo primero que decidieron es que había que respetar el edificio y mantener en perfecto estado su esencia, sus paredes de ladrillo cara vista rotas, sus grietas con historia, su escalera con cerámica antigua, en todos los espacios comunes, pero, las habitaciones tenían que ser funcionales y debían estar orgullosas de serlo, sin dejar de mantener el encanto del enclave del único hotel Only Adults de la ciudad.
Al entrar, en el hall principal, nos reciben tres ambientes bien diferenciados. Por un lado, una zona de espera con unas mesas altas, taburetes en piel y una pared llena de grietas en la que una estantería de hierro acoge jarrones con reminiscencias a taberna del capitán Alatriste. Todo frente al otro ambiente, la recepción, con un mostrador en cerámica pero jugando con figuras geométicas casi neoclásicas y tres lamparones de mimbre que rompen y que dan la bienvenida a lo que será. Finalmente, debajo de la escalera, hay otra zona de descanso que aprovecha el hueco y en la que dialogan los sofás tapizados antiguos con sillones de mimbre.
En los pasillos, las habitaciones y los rincones, siempre esos toques que no dejan indiferente a nadie y que son sorpresas con el sello H UP, como un cuadro de una mujer hippie de los 70 sobre dos soles también setenteros que descansan en una cómoda de madera antigua o, de repente, la lámpara central que adorna la escalera y que son diez grandes maromas de barco cuyo final son diez grandes bombillas. Esta lámpara fue creada expresamente por H Up para que fuera elegante y discreta y no le restara protagonismo al entorno.