Para dar a conocer tu carrera profesional previa al nombramiento ¿puedes explicarnos brevemente cómo se ha desarrollado y los momentos más significativos para ti?
La verdad que ha sido algo extraña mi vida profesional. Yo termine de estudiar y me ofrecieron dos trabajos, uno en una tienda de mobiliario trabajando 10 horas al día y otro haciendo presupuestos de rehabilitación de fachadas a media jornada. La verdad que este último me pagaban mejor y me permitía a la vez seguir con otras actividades que tenía en mi vida, como jugar al baloncesto y entrenar equipos de chavales, al igual que trabajar por mi cuenta en pequeños trabajos que me salían de diseño gráfico y alguna que otra reformita.
Pase allí unos años, en donde tengo que decir que aprendí mucho de obra, hasta que por cosas de la vida, coincidí con un antiguo profesor, que me ofreció una colaboración para irme a Londres a dirigir una obra de Interiorismo. Yo con toda mi valentía, le dije que por supuesto y fue entonces, sin saber donde me metía, donde empecé a entrar en este mundo tan complejo.
Tras varias colaboraciones con él, me puso en contacto con otro estudio que necesitaba gente que colaborara con ellos; un proyecto de un Museo en Zaragoza (Museo Camón Aznar). Un proyecto y obra de un año, que hicieron que mi vida cambiara, y empezara a entender más esta profesión. Fueron diversas colaboraciones muy singulares las que hice con ellos y donde encontré gente muy seria, que me enseño mucho de lo que ahora soy y trato de transmitir.
Mientras yo seguía con mi antigua empresita, que en aquel momento tenía, y con la que hacía mis trabajos, recibí la llamada de una persona con la que había colaborado años antes. Había un estudio que necesitaba, para una obra, alguien de mi perfil, “alguien que dirigiera obras y tuviera tacto”, me dijo. Era para un proyecto en Barcelona. Fui a verles, y salí de una reunión con un billete a Marruecos, en donde tendría que vivir ocho meses y ejecutar una obra con un proyecto de un Hotel, el cual se encontraba casi sin definir. Quizá ha sido la obra más dura de mi vida. Ocho meses fuera de casa con una cultura muy distinta, donde pasé tres días amenazado de muerte, etc… Este fue el tercer momento más significativo en mi carrera. Esta obra hizo que aprendiera a ser independiente, me enseñó muchas cosas de la vida y de la profesión, y me adentro a un país, que tantas alegrías me ha dado posteriormente, tanto a nivel personal como profesional.
Aunque anteriormente había trabajado en algún proyecto de Hotel, como el Hotel AF Pesquera, desde este momento me incorpore al mundo Hospitality. Han sido muchos los Hoteles en los que he trabajado en Marruecos, UK, México, EEUU y España entre otros países en los últimos cinco años, pero Marruecos ha sido, sin duda, uno de mis puntos clave con seis grandes Hoteles y alguna Vivienda. En uno de ellos coincidí trabajando con la persona que, quitando mi familia, más ha confiado en mí como profesional y más me ha respetado, Galir Martínez-Barros. Una persona trabajadora, inquieta y perseverante que ha hecho posible uno de los hitos más actuales e importantes de mi vida laboral. La puesta en marcha de Lemobba Architects & Designers, hace un par de años, junto a ella como socios.